El primer mes fue terrible. No paraste de llorar. Ni siquiera una buena salida con tu familia te animaba. ¿Qué esperar de una ruptura? Estabas convencida de que, tarde o temprano, te llamaría y te pediría perdón.
El segundo mes dejaste de llorar pero seguías echándolo de menos. Las noticias estaban repletas de artículos y vídeos de los conciertos de los chicos. Michael se veía tan feliz, tan bien...
El tercer mes te enfadaste con él. No había razón para que hubiese roto contigo de esa forma. Llevabas con él durante más de dos años y lo mínimo que merecías era una ruptura digna. Pero no. Michael vive en su mundo y a él le dio absolutamente igual romperte el corazón dos veces seguidas. Primero te dejó en casa y luego no contestó tu carta.
Boludo.
El cuarto mes fue distinto porque una noche, cuando estabas acurrucada viendo tu película favorita, entró en casa. Tu instinto fue lanzar el bol de palomitas al aire, golpeándolo. Cayó contra su frente y comenzó a gemir de dolor, quejándose. Al segundo, echaste a reír porque pensaste que era un ladrón.
- Vete de mi casa, Michael.
- También es mía.
- No, llevo 4 meses pagando el alquiler yo sola, así que ahora es mía.
Tú tenías claro que algún día volvería. Su ropero aún tenía algo de ropa, y lo conocías demasiado como para saber que él no dejaría ropa suya en cualquier lugar. En el fondo te alegraste al verlo entrar porque era una pesadilla abrir el ropero cada mañana y ver sus camisas.
Señalas la bolsa de plástica del suelo y sigues comiendo palomitas, indiferente.
- Llévate esa bolsa, tiene tus cosas.
Se queda en silencio, mirándote. Está nerviosa, se nota. Muerde su labio porque no sabe qué decir en estas situaciones y a ti en otro contexto te habría resultado adorable, pero ahora no. Los latidos del corazón están desbocados y lo último que quieres es que él vea como te desmoronas de nuevo.
- ¿Está todo?
Asientes.
Pones el volumen del televisor mucho más alto para dejar de escuchar sus pasos. Está caminando de un lado a otro, mirando a todas partes, nervioso. En otra situación lo habrías abrazado hasta calmarse, pero ahora no. Él te rompió el corazón, ahora que pague las consecuencias.
- He vuelto de gira.
- Lo sé.
- Fue genial, los tickets se agotaron corriendo.
- ¿Y?
Así de simple, así de borde.
Ves su rostro y se te parte el corazón de nuevo. Verlo ahí, a escasos metros del sofá donde siempre os abrazábais por las noches, te revuelve por dentro. Claro que lo echas de menos, claro que te alegras de que haya vuelto, claro que te mueres de ganas por abrazarlo. Pero no. Él te ha hecho daño y es tarde, demasiado tarde.
- Lárgate ya, Michael.
- ¿No podemos hablar?
Apagas la tele y te pones de pies. Vas hasta la puerta y la abres.
- Lárgate.
- Solo quiero hablar, por favor. - se lleva las manos al pelo y sonríe triste. - He cometido el mayor error de toda mi vida. Estos cuatro meses han sido terribles sin ti, sin tus mensajes diarios, sin tus llamadas.
- No lo parecía en los vídeos.
Suspira y deja la bolsa en el suelo.
- Sabes que tengo que lucir perfecto en los conciertos. No quería que supiesen que estaba triste, no es culpa de mis fans.
Apartas la vista y respiras hondo.
Tienes que ser fuerte.
- Michael, lárgate.
- ¿Estás segura?
Asientes.
Antes de irse, deja una carta sobre la mesa. Al pasar por tu lado te mira de arriba abajo, sonriendo, como si no se acordara de tu cuerpo.
- Estás preciosa.
- Como siempre, idiota.
Sonríe y te da un beso en la frente.
- Tienes mi número, llámame cuando la leas.
Y se va.
Y tú corres, llorando, al salón y lees la carta. Te duele haber sido tan dura con él pero es que no quieres acabar mal. No quieres pasar otros cuatro meses echando de menos a alguien que no piensa en ti.
"Querido amor,
he cometido el peor error de toda mi vida. Me dejé llevar por los miedos, los nervios y el agobio. Espero, de corazón, que puedas darme otra oportunidad.
Estos últimos cuatro meses te he echado tanto de menos que pensé que me moría. En más de una ocasión te llamé, pero corté antes de que se registrara tu llamada.
Cariño, por favor, perdóname.
Solo quiero abrazarte, besarte y decirte cuánto te quiero.
Perdóname, por favor.
Te quiero."
Corres a la puerta y abres. Un parte de ti no quiere correr a sus brazos, pero hay otra parte, mucho más grande, que solo quiere ser feliz y sentir todo ese amor que Michael te daba.
Nada más abrir, sientes unos brazos alrededor de tu cuerpo.
- Sabía que la leerías.- susurra, abrazándote.
¡AHHHH! Aquí está. Los 50 votos llegaron súper pronto, ¡qué alegría! SI queréis que siga haciendo esta serie con los otros tres chicos que faltan, ¡votad!
Sed felices,
Aleave
