Como cada año, el pueblo gitano festejaba el 24 de mayo, el día de Santa Sara Kali. Era una fecha donde reinaban los colores y abundaba la alegría, una fiesta en la que todos los gitanos podían participar y celebrar el día de su patrona.
Jovanna era una de las mujeres que tenia mejor tolerancia con los niños, por eso siempre se encargaba de entretenerlos mientras sus madres trabajaban en los preparativos de una fiesta que podía llegar a durar siete días.
La gitana le hizo una señal a todos los pequeños, quienes corrieron para sentarse cerca de ella. Jovanna tomó asiento en un medio tronco mientras veía como los más jóvenes se lanzaban al suelo, para escuchar atentamente una de sus hermosas historias. Entre las pequeñas cabezas, vio la de su hijo Dylan junto con su amiguita Samara, y sonrió. Esos dos conformaban el dúo más terrible que el campamento pudo haber tenido.
Mi pobre hijo, espero que la Negra Sara no los separé. — Pensó Jovanna mirando a su hijo junto con la pequeña pelirroja que lo acompañaba
Por un error de su pasado, su hijo era condenado a ser la mitad de todo lo que representaba el pueblo. Al ser hijo de un extranjero, el no gozaría de los derechos con los que sus hermanos (hijos de su actual marido), ya habían nacido.
Para muchos aquí dentro, el amor era penado con la deshonra, y ningún padre querría a un mestizo para su hija.
El amor era difícil y raro.
— ¿Qué historia nos vas a contar hoy, mamá? — Preguntó el pequeño Dylan
Jovanna se aclaró la garganta y vio como más niños se fueron acercando hasta ella, porque cuando una gitana se sentaba a contar historias, era un momento que ningún pequeño debía perderse.
— ¿Alguna vez les conté la historia de la estrella de mar? — Preguntó la gitana a los niños, ellos negaron con la cabeza — Bueno, a ver...
"Hubo una vez en el mar, un grano de arena que vivía en el fondo de este. Ese grano de arena estaba enamorado de una estrella que salía cada noche en el cielo que estaba sobre él. Él les decía a los demás granos de arena, que algún día esa estrella seria suya, que vivirían felices y que el fruto de su amor seria lo más hermoso que tuvieran; ellos reían del grano de arena que estaba loco por creer que una estrella del cielo podría estar con un grano de arena que vivía en el fondo del mar.
Pasó un día, y él repetía que una noche estaría con su amada estrella. Pasó otro día, y el seguía escuchando las burlas de los demás en el fondo del mar. Al tercer día, y por esas magias que tiene el amor, la estrella que el tanto amaba, cae al mar junto a él; donde pudieron ser felices y el así es como nace la estrella de mar, como fruto de ese bello amor."
— ¿Qué significa eso, señora Jovanna? — Preguntó la niña pelirroja que estaba junto a Dylan
— Significa que para el amor, no hay imposibles.
Samara
Sentía la brisa fresca del mar en mi rostro, el olor a sal y el sonido de las olas era lo que más me gustaba de este lugar.
Brasil, más precisamente Fortaleza, era el lugar que había elegido para quedarme. La piel y el lenguaje tuvieron que adaptarse a la nueva tierra, pero era el lugar ideal para vivir.
En Fortaleza, había vivido la mayor cantidad de esclavos de Brasil. Era el lugar donde se los comercializaba y eran vendidos a las haciendas para que hicieran el trabajo duro, para algún patrón blanco. Los esclavos eran los negros, que, por la simple razón de tener otra tonalidad en la piel, ya perdían todo tipo de privilegios.
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Jacharí
RomanceNovela autorizada por la Asociación Nacional Madres Víctimas de la Trata Una mujer escapando de un destino ingrato y de costumbres antiguas, encuentra escape en un pueblo perdido, sin saber, que el mundo ilícito y oscuro del tráfico humano se está p...
