Había perdido la cuenta de las horas que llevaba despierta. Era lunes, tres y dieciocho de la mañana y ella estaba a punto de acostarse en su cama cuando su teléfono celular comenzó a sonar. Bien que pudo destruirlo sólo con un gesto de su mano, no obstante, apenas vislumbró el nombre de la persona que estaba marcándole soltó un bufido y poniendo el teléfono en modo silencio lo dejó de nuevo en la repisa a un lado de su cama. Había estado en un aquelarre el sábado por la noche hasta la madrugada y el domingo había tenido que atender varios partos de otro doctor inepto que estaba de vacaciones así que se mantuvo en pie, despierta y alerta mediante elixires de vigor hasta hace unas horas que por fin pudo volver a su hogar.
Ya estaba volviendo a conciliar el sueño cuando escuchó una pequeña explosión tras ella, una nube de humo se esparció en su habitación y sintió unas manos hacerla girarse para mirar al techo.
—¡Están viniendo!
—Julia... no me importa un carajo, —apartó las manos de la mujer para girarse en la cama —, hay un montón de doctores que pueden atenderla.
—¡Pero sólo tú sabes que son dos!
—¡Ay, cualquiera lo sabrá por el tamaño de su barriga y con monitorearla unos segundos! —intentó cerrar sus ojos, pero un grito ensordecedor de la morena causó, no sólo que el sueño abandonara su cuerpo, sino que también saliera volando hasta una de las paredes de su habitación. Soltando un gruñido, hizo salir sus filosas uñas doradas —¡Quiero dormir!
—¡Quinientas monedas de oro! —Grace arqueó una ceja, ladeando un poco su cabeza —Es lo que Lena está ofreciéndote por atender su parto.
—No necesito su din- espera... —pestañeó varias veces, mirándola extrañada —¿Qué te sucedió?
—¡Está como loca! Y la humana... —Julia permaneció en silencio unos segundos, negando un poco con su cabeza —, pobre de ella.
—¿Qué está haciendo?
—Cuando comenzaron sus contracciones hizo que localizara a Gayle, Gayle localizó a Leslie, Leslie a Reign y finalmente ella a mí para que diera contigo. —Julia se alzó un poco de hombros, limpiando la sangre de su labio inferior —. Partos de brujas, ya sabes, lo usual... fuego, rayos, dagas... inclusive convirtió una vara en una serpiente.
—Oh, tengo que ver esto. —pasó sus manos por su rostro, dándose pequeñas palmadas en el mismo para intentar quitarse de encima las ganas de volver a la cama —. Listo, ya... ¿tienes un elixir de vigor?
—¿Cuántos has tomado? Parece que no has dormido en una semana. —el gesto de obviedad en el rostro de la asiática causó que Julia la mirara con algo de pesar. Hizo aparecer un frasco, el cual le entregó a Grace, que soltó un suspiro antes de abrirlo y beber el contenido de un trago —. ¿Estás bien?
—¡Excelente! —las bolsas bajo sus ojos desaparecieron de forma mágica y ella se estiró en su sitio —. Vayamos a sacarle los impuros a la presumida. —fue todo lo que dijo antes de atravesar un portal. Apenas apareció en aquella nueva casa a la que Lena se había mudado con Kara tuvo que agacharse un poco para esquivar un rayo que la pelinegra acababa de lanzar en la dirección justa en la que acababa de aparecer —. Vaya, pero si es mi paciente favorita.
—¡¿Dónde carajo estabas Parker?! ¡Voy a matarte, ugh! —Lena abrió sus ojos, tomando con fuerza la mano de Kara que estaba a su lado intentando calmarla. La rubia soltó un gritillo de sorpresa cuando Lena incendió su mano, no obstante, no sintió dolor debido a que se había quitado aquella pulsera apenas Lena le lanzó el primer objeto punzante desde la cocina. Todas a su alrededor se apartaron cuando la bruja soltó un alarido de dolor, Grace por su parte sólo miró su reloj de pulsera, tomando el tiempo de duración del grito de dolor de Lena, cuando el mismo cesó tomó nota mental del minuto exacto y entonces volvió a mirar a la bruja, que había tomado una lámpara sólo para golpear a la humana en la cabeza con ella. Se sorprendió de notar cómo la rubia no parecía conmocionada y no había brotado sangre de la herida que debería tener —¡Te odio! ¡Te odio a ti y a tus estúpidas ganas de meter tu sucio pene dentro de mi esa noche!
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Blue Monday
FanfictionKara Danvers es una joven común que desde que recuerda ha tenido mala suerte. Su vida da un giro completo cuando se muda a National City, alquilando un departamento que, según el casero del edificio, se encontraba deshabitado hace meses. Es entonces...
