Cap. 24- Mine

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—Treinta de octubre.

Reign estrechó sus ojos ante lo que él dijo, jugando con aquella daga dorada en sus manos. Lena la había enviado como intermediaria, y claro que entendía el por qué, Maxwell era alguien peligroso, que, aunque decía actuar a beneficio de la magia blanca, sus métodos eran bastante crueles y oscuros. Si bien en efecto era el descendiente de Merlín y había quedado a cargo de su secta; la cual renegaba de la magia oscura y los rituales sangrientos que ella y Lena solían realizar; Sam no se fiaba de alguien como él y fue por ello que había ido allí con toda la intención de acabar con aquel duelo que le había impuesto a Kara.

—Creo que... no estamos entendiéndonos. —se paseó por la sala en la que se encontraba con una sonrisa altanera en los labios. Había seis magos a su alrededor, con unas túnicas blancas y capuchas cubriendo sus cabezas y evitando que pudiera ver sus rostros. Sabía que aquellos magos estaban alertas de sus movimientos, a la espera de un mal paso de su parte para saltar sobre ella con neutralizadores, mejor conocido para los cazadores de su especie como 'kryptonita', y además de eso anuladores de magia —. Quiero que... canceles el duelo.

—Sólo puedo extender la fecha del mismo, hasta el treinta de octubre cuando mucho... pues según mis cálculos, debo casarme con Lena más tardar para el final del mes, el treinta y uno.

—Escucha, Maxwell —ella le apuntó con la daga y los seis magos dieron un paso en su dirección. Soltó una risa haciendo girar la daga en sus manos y negando con su cabeza —, realmente no quiero un derramamiento de sangre innecesario, y Lena tampoco... ella ya tiene alguien a su lado, lo de ustedes no va a fluir... ya sabes, cosas de brujas y el amor.

—Lo lamento, ¿me han malentendido? No quiero estar con ella por un romance. —Sam arqueó una de sus cejas y se cruzó de brazos, tratando de comprender el por qué querría desposar a su mejor amiga entonces —. Soy el descendiente del mago más poderoso de la historia y ella la descendiente de la única bruja que pudo igualarlo... ¿te imaginas la descendencia que podríamos llegar a tener? —Reign giró sus ojos con desdén. Por supuesto... ¿por qué más un mago tan altanero como él querría llevarse a la cama a su tan frígida y sin sentimientos mejor amiga? —. ¡Se escribirán leyendas acerca de ellos por siglos!

—Bueno... no quiero sorprenderte, pero Lena ya es una leyenda —él la miró con su ceño fruncido y ella sólo se alzó de hombros, notando que había herido el ego del hombre —, quiero decir...puedes preguntarle a cualquiera quién es Lena Luthor y te dirán "la cazadora de cazadores" y cien títulos más, así que... sí, técnicamente ya es una leyenda ¡pero hey! —le hizo un gesto con sus manos para que se calmara —. Si esperas unos veinte o treinta años quizás puedas desposar a alguna hija de Lena, igual ¿cuántos años tienes? ¿Treinta? ¿Cincuenta? Eres tan sólo un niño.

—Cuarenta y siete.

—¿Lo ves? —ella se acercó a él, causando que los seis magos volvieran a dar un paso en su dirección y ella sólo le extendió la daga dorada —Créeme, Maxie, no quieres a Lena como esposa... ella tiene trescientos cuarenta y nueve años... es muy estrecha allá abajo —hizo una señal con sus manos en dirección a su sexo y él abrió sus ojos con sorpresa, sonrojándose un poco —, además de que no le gusta ser tocada durante el sexo... te vas a aburrir. Ella es mejor como lesbiana que como heterosexual... quiero decir, ni siquiera me la imagino como heterosexual, debe ser una tortura china.

—Te repito que no lo hago por el sexo, soberana oscura. —él miró la daga y con un gesto de su mano los símbolos escritos en ella cambiaron, mostrándole a Reign la fecha que antes había mencionado —. No espero que alguien impura como tú comprenda lo que estoy intentando hacer... no eres más que la sucia mezcla entre una bruja de sangre pura y un asqueroso cazador —sin saberlo, sus palabras causaron que una chispa de ira invadiera a Reign —. La humana tiene hasta el último día del vigente mes para venir aquí y enfrentarme, de otro modo... Lena deberá convertirse en mi esposa.

Blue MondayDonde viven las historias. Descúbrelo ahora