¿En serio?
Había ido de compras desde muy temprano por la mañana, de alguna forma extraña, la enfermera que su padre le había contratado le parecía alguien de buena compañía, sin dejar de lado el hecho de que tenía que estar con ella en todo momento vigilando lo que ingería, la hora en la que la hacía, y todo lo relevante por si tenía algún tipo de recaída. Cada vez que salían lo hacían en silencio y cada quien iba a lo suyo, se daban algún consejo ocasional sobre los regalos que necesitaban adquirir o hacían comentarios de los graciosos atuendos que habían colgados en los escaparates, si bien, Detroit no era una gran ciudad de moda, ambas sabían que se podían hacer mejores combinaciones de colores de temporada.
Había demasiada gente en los centros comerciales haciendo compras navideñas, por la mente de Ámbar pasó una imagen de ese mismo sitio un día antes de navidad y sintió escalofríos, los mares de gente que vio no le agradaron para nada y se recomendó a sí misma terminar las compras lo más pronto posible, aunque ya tenía la mayor parte de los regalos en mano, aun le faltaba encontrar el atuendo perfecto para la cena de navidad, el suéter feo le iba a llegar por correo esa tarde junto con otros tantos paquetes que había pedido por internet, los dos días anteriores que había pasado en casa, aburrida, su única distracción real fue comprar en línea regalos para sus amigos y familiares, aunque era obvio que le gustaba más comprar las cosas ella misma, ir a las tiendas y escoger.
Para la hora del almuerzo, Nat, la enfermera, y Ámbar lograron encontrar un restaurante vegetariano con algunos espacios aun disponibles y entraron directamente en él, estaban cansadas de estar de pie, en las filas para pagar larguísimas. Pusieron las compras encima de la mesa y se dejaron caer en el sillón de escuadra, después de retomar el aire bajaron las bolsas y aceptaron agradecidas la bebida de cortesía que la mesera les ofreció.
Nat se quitó la bufanda y el protector de orejas y suspiró hondo, se veía cansada, muy cansada y Ámbar se preguntó si estaba enferma o incluso embarazada, la curiosidad la llevó a fisgonear entre el abrigo entreabierto que Nat tenía y trató de descifrar si la tripa que asomaba entre los suéteres era un humano creciendo en ella o solamente era demasiada ropa mal acomodada.
- ¿Se te perdió algo? – Preguntó Nat con gracia.
- No, para nada. Pero te ves muy agitada-. Había optado por la verdad, sabía que Nat era una persona directa, a la que no le iban los juegos ni las frases de doble sentido, o al menos eso mientras estaba con ella, en el trabajo.
- Oh, eso. Traigo unas botas nuevas. Aun no las tengo bien amoldadas, y hemos estado de pie por mucho tiempo. Estoy más cansada de lo normal-. Se encogió de hombros y tomó un sorbo de agua. – Pensaste que estoy embarazada-. Afirmó después de unos segundos y la observó por encima del vaso cuando tomó otro sorbo.
- Sí, eso pensé. Fue una opción a la fatiga.
- Bueno, aún no lo estoy-. Dejó el vaso en la mesa y sacó el móvil de su abrigo.
- ¿Aún? – Ámbar preguntó con mucha curiosidad lo que hizo a Nat sonreír. Era la primera vez que Ámbar se interesaba en algo relacionado a su enfermera más allá de las normas establecidas por el trabajo.
- Sí, bueno, mi marido y yo estamos intentando tener un hijo desde hace varios meses ya-. Sonrió con añoranza e instintivamente se llevó las manos al vientre. – La verdad es que siempre quisimos tener hijos, desde que éramos novios lo platicamos y a ambos nos encantó la idea de tenerlos, pasó el tiempo y nos casamos.
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Round II
De Todo"Está bien resistir cuando todos te atacan, pero hay un punto en el que tienes que defenderte y no importa contra quien sea, lo tienes que hacer." Segunda parte de "LB8" Utilizo lenguaje explicito y que para algunas personas puede ser vulgar. W<...