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La última clase del día acababa de finalizar. Masie y yo salimos de la estancia entre risas y complicidad. Me estaba contando que un exnovio suyo, a su vez, salía con otra mujer y cuando las dos se enteraron se lo hicieron pagar al mismo tiempo.

-Como te lo cuento, Alessa. Ese gilipollas se río de nosotras como quiso. Ojalá hubieras visto su cara cuando nos descubrió rayando su coche escribiendo la palabra "CABRÓN" en el capó.

Me reí ante la forma que tenía de contarme lo ocurrido. No imaginaba a mi amiga destrozando la pintura de un coche con las llaves de su casa.

-Pero las dos nos desahogamos con aquello.

Masie seguía hablándome pero yo dejé de escucharla. James pasó por delante de nosotras y me miró un segundo. Cuando le sonreí, creyendo que su enfado hacia mí se había pasado, pasó de mí y siguió su camino sin detenerse.

"¿Qué me escondéis Axel y tú?".

-Alessa, ¿me estás oyendo? -Inquirió mi amiga, demandando mi atención.

-Perdona, Masie, estoy algo distraída.

-No te preocupes. -Se subió la cremallera de su chaqueta y sacó las llaves de su vehículo de uno de sus bolsillos. -Mañana te sigo contando, ¿vale? Tengo que llegar a casa temprano, he quedado con mi hermano para verle jugar un partido.

-Pásalo bien. -Sonreí y me despedí de ella moviendo la mano.

Me encaminé directa a mi nuevo coche. Axel dijo que podía venir en él cuando quisiera, pero Michael seguiría rondando a mi alrededor.

Arranqué el motor del oscuro Audi y salí del aparcamiento directa a casa.

Cuando llegué vi que Rose y Jeremy charlaban animadamente en la cocina y me uní a ellos, pero sin meterme en la conversación.

-Mamá -dijo Jeremy un tanto nervioso, -ayer, esto... hablé por teléfono con la prima Sarah y...

-Dilo de una vez, hijo. -Se impacientó Rose, posicionándose frente a él.

-Pues, verás, me dijo que tiene muchas ganas de vernos y que...

-Y ¿qué?, Jeremy

-Y le dije que, quizá, podría venir a pasar unos días con nosotros -se levantó rápido de la silla, -pero, te juro, que primero quería consultarlo contigo.

No entendía la conversación. Jeremy parecía muy nervioso al hablar de su prima y no sabía porqué.

-Si no quieres no pasa nada, lo entiendo.

Rose se acercó a su hijo, le tomó la mejilla con una mano, en un gesto de cariño muy profundo, y sonrió con dulzura. Era el gesto que yo siempre quise que mi madre me hubiera hecho, desgraciadamente ella me abandonó.

-Hijo... no puedo pretender que no disfrutes de tu familia por mí. -Sonrió aún más mientras acariciaba su mejilla. -Habla con ella, dile que venga. Puede quedarse en casa unos días, también tengo ganas de verla.

-¿En serio? -Respondió él con los ojos bien abiertos ante la sorpresa.

-Claro, Jer. -Volvió a sonreír.

Jeremy torció el gesto y Rose se dio cuenta enseguida.

-¿Qué pasa, hijo?

-Pues... puede que haya algo que no te guste. -Al ver el gesto interrogativo de su madre prosiguió: -Sarah quiere venir con una amiga, ya sabes, para enseñarle la ciudad y eso.

Rose pareció pensarlo unos largos segundos.

-Está bien, Jer. -Suspiró. -Sarah y su amiga pueden quedarse en casa unos días.

Nada más importa (Libro #1)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora