54: ¿Te quieres casar conmigo?

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SEBASTIÁN
Yo: Delia, amor, por favor di algo, no me dejes así.
Delia: Lo qué pasa es que no sé qué decir.
Yo: Fácil, solo di que si. O ha caso es que no te quieres casar conmigo.
Delia: Esto se me hace muy apresurado. En realidad ni siquiera sé si soy tu novia o tu pareja o solo la mujer que espera a tu hija.
Yo: Pero porque dices eso, yo pensé que ya estaba más que obvio que eres mi novia y que si aceptas mi propuesta serás mi prometida. No sé a qué vienen estás dudas de tu parte.
Delia: Sebastián no me entiendes, es algo qué tal vez solamente yo comprendo, no eres tú soy yo. 
Yo: Contéstame algo. ¿Me amas?
Delia: Es que no se, esto que siento por ti es algo nuevo para mí, es algo que nunca antes lo había sentido y tengo miedo.
Yo: Yo sé que te he lastimado, que me he equivocado varías veces, que no nos conocimos en los mejores términos, han pasado muchas cosas en estos meses. Pero de algo que si estoy muy seguro es de que no estoy contigo solamente porque estés esperando a mi hija o porque en verdad quieras únicamente que te haga cargo de los niños.
Delia: No crees que es muy pronto para que me estés pidiendo matrimonio, porque yo si lo creo, a lo mejor a la hora que nazca la niña ya no me quieres como dices ahora, Sebastián yo sé que todo pueda pasar, además en realidad estas seguro de que me conoces lo suficiente como para que yo sea tu esposa.
Yo: Mi amor no solo quiero que seas mi esposa, quiero que seas la madre de mis hijos, si porque quiero más, no solamente con la niña que vamos a tener me voy a quedar a gusto, quiero que seas la mujer con la que pueda vivir el resto de mi vida, estoy más que seguro de que si me quiero casar contigo, es más hay que casarnos aquí, antes de irnos hay que casarnos.
Delia: Sebastián pero es que...
Yo: Pero nada, solo acepta y ya, no le des tantas vueltas a las cosas.
Delia: Apenas tengo 21 años.
Yo: Y yo tengo 25 años, pero eso que, yo me quiero casar contigo, te amo, eso no tiene discusión, los niños te aman, cual es la excusa entonces.
Delia: Yo no lo sé, tengo miedo.
Yo: Mi amor, yo lo que más quiero es hacerte feliz, pero necesito que aceptes ser mi esposa, por favor. Yo te voy a quitar esos miedos que tienes, para que veas que son infundados, pues yo no te voy a lastimar.
Delia: Los hombres siempre usan palabras bonitas para convencer a las mujeres a hacer lo que ellos quieren.
Yo: Estoy entendiendo bien, me estás diciendo que no te quieres casar conmigo.
Delia: Te estoy diciendo un no lo sé, más del lado de un quién sabe, y de un no sé si es lo correcto.
Yo: ¿Qué es lo que te dice tu corazón?
Delia: Mi corazón me dice que si acepte, pero mi cerebro le dice que no es seguro, que lo piense mejor, es una decisión muy importante.
Yo: A quien le vas a hacer caso a tu cerebro o a tu corazón.
Delia: Siendo razonable lo mejor es hacerle caso a los dos un poco.
Yo: Bueno y entonces cuál es la respuesta.
Delia: La respuesta es que si, si quiero casarme contigo, si quiero ser tú esposa.

La tomo de sorpresa con un beso que le quita el aire, la tomo de la cintura para pegarla a mi, nuestra niña en medio de nosotros patea y se mueve mucho, tal vez porque el movimiento que yo hice fue muy brusco para ella o quizá es de felicidad.

Delia al principio reacciona sorprendida pero a los segundos me toma por el cuello, mientras yo la beso con pasión introduciendo mi lengua en su boca, haciendo un juego con nuestras lenguas. Nos separamos para tomar aire, pero sobre todo para ponerle el anillo en su dedo.

Yo: Yo Sebastián te pongo este anillo para que nunca te lo quites y para que seas mi esposa para todo el resto de nuestras vidas.
Delia: Solo prométeme una cosa...
Yo: Amor todo lo que sea que tú quieras te lo prometo que lo voy a cumplir, no sabes cuan feliz me haces, es más vamos a casarnos aquí antes de regresar a la cuidad.
Delia: ¡Es broma verdad!
Yo: Un poco, pero no en realidad quiero que nos casemos antes de que nazca la bebé.
Delia: Es muy apresurado, me acabas de conversar de ser tú esposa.
Yo: Vamos nos casamos aquí por lo civil y al regresar o incluso ya que nazca la bebé hacemos la boda por la iglesia algo pequeño.
Delia: No lo se, aún quedan unos días, me dejas pensarlo al menos hasta mañana por la tarde.
Yo: Esta bien, supongo que eso es posible.

Volvemos a la habitación, los niños están cansados de que se la pasaron corriendo y jugando en la playa un muy buen rato. Delia también se siente cansada pero yo dijo que es normal en esta etapa del embarazo.

AL DÍA SIGUIENTE POR LA TARDE ....
DELIA
Sebastián: Amor entonces que decidiste.
Yo: Te lo dire, pero primero te voy a vendar los ojos con este suave pañuelo de tela.
Sebastián: Vamos a jugar de esta manera; ok pero más tarde yo te enseñaré algunas cosas.
Yo: Si como tú digas, pero antes nos tenemos que cambiar de ropa, tú solo coopera.

Ya cambiados y arreglados, podemos continuar.
Yo: Muy bien, ahora solo toma mi mano y camina conmigo.
Sebastián: No dire nada y te haré caso, parece que tienes todo bajo control.

Caminamos en dirección a la playa, a un pequeño lugar que conseguí que acondicionaran para la ocasión, en donde además de los niños, ya hay otras personas esperándonos.

Al llegar al lugar le quito el pañuelo de los ojos a Sebastián y él se encuentra con esto.

La boda civil, en la playa como él quería, pero organizada por mí y con nuestros seres queridos esperándonos a nosotros frente a donde nos casaríamos

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La boda civil, en la playa como él quería, pero organizada por mí y con nuestros seres queridos esperándonos a nosotros frente a donde nos casaríamos.

Secuestrada para ser mamá (Finalizada) Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora