Mis mejillas estaban encendidas, los labios hinchados por sus besos impacientes. Una sensación nueva me recorría el cuerpo. El placer era tan intenso que dolía, y el deseo me envolvía como una segunda piel.
Mierda… me encantaba.
— Mmhg… — solté un leve quejido cuando su mano subió por mi muslo, acariciándolo con dedos cálidos y firmes. Arqueé la espalda y un gemido escapó de mis labios sin permiso.
— Mierda… eres tan precioso — gruñó con voz ronca, los ojos brillando en ese carmesí profundo que me atrapaba — Tan hermoso…
Sus labios descendieron por mi piel desnuda, dejando una estela ardiente de besos hambrientos. Cerré los ojos, dejándome hacer.
— Mío… — susurró, y mi pecho tembló.
Un escalofrío se deslizó por mi columna cuando su boca llegó a mi vientre, besándolo con devoción. Y siguió bajando. Sentí su aliento, caliente, en la base de mi miembro. Luego su lengua.
— ¡Ah! — jadeé, apretando las sábanas con fuerza.
Lo tomó con la boca y empezó a succionar como si fuera una fruta madura. Cada movimiento de su lengua me hacía estremecer, y mi cuerpo tembló con espasmos de placer. Arqueé el cuello, sintiendo que me derretía.
¿Un Alfa podía hacer esto? ¿Ser tan… devoto?
Su aroma me embriagaba. Todo era sándalo y deseo. Y mi cuerpo respondió de forma instintiva: me humedecí aún más, ardiendo por dentro.
— Uhm… Alfa… — susurré, avergonzado, gimiendo como si lo necesitara más que el aire.
Sus ojos me miraron fijos mientras succionaba con más fuerza. Mordí mi labio, desesperado por no gritar.
— Córrete, Omega — murmuró con voz ronca, y justo en ese momento atrapó mi glande con su lengua.
— ¡Ahhh! — lloriqueé, y me corrí dentro de su boca, estremecido.
Lo vi tragar sin apartar sus ojos de mí. Nada se derramó. Mis mejillas se incendiaron, avergonzado. Ni en celo había sentido tanto placer. Estaba completamente expuesto, completamente suyo.
— Omega… — susurró contra mi piel — Sé mío, solo mío tanto como yo seré tuyo.
Nuestros labios se encontraron otra vez. Él me besó como si quisiera grabarme. Y entonces, sentí sus dedos rozar mi entrada.
— Yo seré solo tuyo — murmuré contra su boca mientras sus dedos entraban en mí, uno a uno, estirándome con paciencia. Las lágrimas brotaron, pero no de dolor. Era… demasiado.
— Ah… Esto es… — susurré, sin poder terminar.
Vi sus colmillos brillar cuando sonrió. Yo también sonreí, tímido, sin saber qué hacer con todo lo que sentía.
— ¿Rico? — susurró en mi oído, y mi cuerpo entero tembló. Su voz era tan profunda, tan Alfa… tan caliente.
Sus dedos salieron lentamente. Y entonces, lo sentí.
ESTÁS LEYENDO
Marcado[1]
WerewolfBook 1 Saga : Amor accidental . Despertar con una marca no era lo que me esperaba a mis jóvenes 20 años de edad después de un encierro por mis madres. © Prohibida la copia o adaptación.
![Marcado[1]](https://img.wattpad.com/cover/193083877-64-k624773.jpg)