Dylan
Me quedé mirando el techo blanco con la respiración entrecortada. A pesar de estar recostado, sentía el corazón acelerado, los latidos marcando un ritmo nervioso que no lograba calmar.
El miedo seguía ahí, instalado en mi pecho como una sombra fría.
¿Cómo iba a cuidar de un bebé?
¿Cómo se cría una vida sin saber siquiera cómo manejar la tuya?
Soy inexperto. Completamente.
Y eso me aterra.
Me da miedo hacer algo mal, fallar, lastimar sin querer. Sé que nadie nace sabiendo cómo ser padre, pero… ¿y si no soy suficiente? ¿Y si no puedo con esto?
Iba a tener un cachorro.
Mi cachorro.
La idea comenzaba a hundirse, lentamente, en mi conciencia. Ya no era una suposición. Era un hecho. Un cachorro estaba creciendo dentro de mí. Una vida nueva, hecha con un pedazo de Xander… y un pedazo mío.
Nuestro bebé.
En unos meses sería real. En unos meses tendría brazos, ojos, un corazón latiendo fuera del mío.
Solté un suspiro y cubrí mis ojos con el brazo. Los sentía húmedos de nuevo.
No debía llorar otra vez, pero… había algo dentro de mí, tan frágil y tan poderoso, que no me dejaba escapar de esa emoción.
Mi vientre ya no estaba vacío.
Mi cuerpo ya no me pertenecía solo a mí.
Había alguien ahí.
—¿Cómo se lo diré a Xander? —murmuré al techo, frunciendo el ceño. Sentía la ansiedad escalar por mi garganta—. Ni siquiera hemos hablado sobre tener un cachorro… ¿Y si no lo quiere? ¿Y si no está listo?
Pasé la mano bajo la tela holgada de mi camiseta negra. Mis dedos tocaron con suavidad la piel aún plana de mi abdomen.
—H-hola... —tragué saliva. Sentí un nudo en la garganta que apenas pude deshacer—. Sé que ahora eres muy chiquito, apenas una chispa... pero tengo miedo, cachorrito. Mucho miedo.
Mi voz temblaba.
Yo temblaba.
No me sentía lo suficientemente mayor para tener un bebé. Pero, al mismo tiempo… una parte de mí se sentía feliz. Pequeña, tímidamente feliz.
Nunca creí que esto fuera posible.
Nunca imaginé que, a esta edad, estaría formando una familia.
Nunca imaginé tener un Alfa.
Mi madre siempre negó esa posibilidad.
Siempre me hizo creer que no debía soñar con eso.
Tenía diez años cuando me presenté como Omega. Ese día fue el peor de mi vida. Mi madre me miró con asco, con decepción. Como si yo hubiera fallado, como si no fuera suficiente por no ser un Alfa.
Ese mismo día, escuché los gritos entre mis madres. Llantos. Discusiones. Desencuentros.
Discutían… sobre un Alfa.
No tardaron en confirmármelo: pensaban buscar uno para mí. Como si fuera una transacción. Como si yo no pudiera decidir.
Recuerdo esa noche. Corrí sin rumbo. Las lágrimas me nublaban la vista. Terminé en medio de una fiesta. Luces, música, gente… por un momento, me sentí libre.
ESTÁS LEYENDO
Marcado[1]
Lupi mannariBook 1 Saga : Amor accidental . Despertar con una marca no era lo que me esperaba a mis jóvenes 20 años de edad después de un encierro por mis madres. © Prohibida la copia o adaptación.
![Marcado[1]](https://img.wattpad.com/cover/193083877-64-k624773.jpg)