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Dylan

Sentí su lengua deslizarse por mi cuello y solté un pequeño quejido. Mis caderas se movieron por instinto, buscando más, hundiéndome en un gemido sordo mientras mis dedos se aferraban a las sábanas.

Se me va a ir el aire.

Xander gruñó con suavidad contra mi piel. Me sentí completamente sometido cuando sus manos fuertes atraparon mis muñecas y las llevaron detrás de mi espalda, dejándome expuesto, tembloroso.

Estoy tan caliente...

Mi piel ardía y gemí alto, seguro de que mi trasero debía estar rojo y adolorido. Hundí el rostro en la almohada, alzando más mi cadera en respuesta, dejando que el siseo escapara de mis labios.

Las manos de mi Alfa sujetaron con fuerza mis glúteos mientras jadeaba en mi oído, y mis piernas temblaron bajo él.

Cómo amaba escucharlo así...

Y entonces lo sentí. Su nudo. Lo sentí hincharse dentro de mí y al mismo tiempo me corrí con fuerza, mi cuerpo arqueándose mientras liberaba un gemido ahogado. Cuando soltó mis manos, las llevé a mi rostro, sintiendo cómo su semilla me llenaba por dentro. Respiré hondo, cerrando los ojos justo cuando sus labios dejaron un beso suave en mi cuello. Solté un suspiro gustoso.

-Eres tan precioso... -murmuró.

Lo miré de reojo, las mejillas ardiendo.

-Mucho, amor...

Cuando salió de mí, tragué saliva y me dejé caer sobre la cama, intentando recuperar el aliento. Lo observé vestirse y me di cuenta de algo:

No habíamos desayunado.

Y se estaba haciendo tarde.

¡Y mi nidito estaba hecho un desastre!

Me levanté de golpe, ignorando el ardor en mi trasero, y empecé a vestirme. Xander me rodeó por la cintura, me dio un beso rápido en los labios mientras se acomodaba la camisa, y yo me separé de él enseguida.

-Me tienes enamorado -dijo.

Sonreí, arrugando la nariz antes de besarle la mejilla.

-Tenemos que irnos. Vamos, Nini.

Salí antes que él, pero segundos después ya sentía su aroma envolviéndome, calentándome el pecho. Me sentía bien. Me sentía en paz a su lado.

Había empezado a buscar trabajo y lo encontré en una pastelería. Me gustaba... y no se me hacía complicado.

Todo estaba bien.

Yo estaba feliz.

Xander se despidió de mí con un beso suave en los labios.

-¿Te veo después? -preguntó, rozando su nariz con la mía en un beso esquimal.

Sonreí, un poco atontado.

-Sí.

Respiré hondo, observando el lugar. Me acomodé la ropa, el cabello, y entré con la barbilla en alto, sin mostrar nervios.

---

No me había dado cuenta de cuánto tiempo había pasado. Mis compañeros eran amables, incluso me explicaban algunas cosas, y en un par de momentos habíamos tenido charlas pequeñas.

Sentía que me estaban dando espacio en su pequeño círculo.

Pero no era lo mío.

Sentí el cuerpo un poco cansado, y solté un suspiro mientras tocaba mi frente y cerraba los ojos un momento. Necesitaba dormir.

Marcado[1]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora