Mi suerte

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Nota arriba. Nota abajo. Inquetud a flor de piel.

Solo quedaban 30 minutos para salir a cantar la primera canción con Mimi y, aunque ya lo hubiera hecho hacía una semana, una especie de mariposas se instalaban en mi estómago pensando no sabía bien porque que esa vez era distinto.

Sandro, mi peluquero, solo sabía implorarme que me estuviese quieta para que pudiera acabar su obra maestra en mi pelo pero para mi en ese momento era misión imposible.

- ¿Como vais? - entró Armand con un micrófono en la mano

- Genial si no fuera porque esta señorita no para quieta ni un segundo, entre los gritos que está pegando y que no es capaz de mantener la cabeza parada pues llevamos 1 hora para un peinado de 20 minutos - resopló Sandro

- Estos artistas - rodó los ojos mi mánager

- ¿Y Mimi? - me atreví a preguntar

Me miró casi amenazándome con la mirada, sabía que odiaba que se la nombrara en cualquier conversación pero ya llevaba casi 2 horas sin verla y quería saber como estaba.

- En su camerino hablando con su novio

Algo ardió en mi cuando pronunció esas palabras. La saliva se me atascó en la garganta y mi ceño se frunció sin querer.

- Mi teléfono lo tiene Patri ridículo - apareció ella asesinándole con la mirada

Se acercó a mi lentamente pellizcándome la barbilla y se dejó caer sobre el tocador.

Armand dejó caer un bufido sonoro antes de salir casi inmediatamente de allí. Mimi negó con la cabeza riendo.

- A ver si tu eres capaz de hacer que se pare porque no me deja acabar con el jodido peinado

Mimi rompió a reir consiguiendo que mordiera mi labio inferior casi por acto reflejo. Estaba tan bonita cuando sonreía. Estaba tan bonita siempre.

Al final conseguimos que Sandro terminara el peinado antes de que empezara todo. Cuando al fin pude mirar a Mimi pude admirar lo bien que ese body se ajustaba a su cuerpo como si una vez más estuviese hecho para ella, la verdad la dí un repaso poco disimulado.

- Bien ¿no? - rió

- Estás increíble Mimi - sonreí notando como el rubor de mis mejillas subía y mi mirada bajaba

- ¿Te has mirado al espejo? - enarcó una ceja

Sonreí sin querer. Ví como miraba a ambos lados comprobando que nadie estaba en ese camerino. Agarró mi cuello dejando suaves caricias en el consiguiendo que yo levantara la cabeza con la sonrisa ahí pegada. Sus ojos me miraban de la misma manera de siempre, con ese amor que parecía que no se iba a ir nunca.

- Estás preciosa - susurró a milímetros de mis labios

- Tú más - susurré poniendo mis manos sobre sus caderas acariciando la parte de piel que tenía desnuda

- ¿Vamos a discutir sobre eso? - sonrió

- Creo que hay cosas más interesantes que hacer que eso - sonreí

Atrapó mis labios en una maniobra rápida. Solo podía sonreir notando como me acariciaba el cuello con esa ternura, sin nada de doble intención, simplemente queriendo disfrutar de mi sabor tanto como quería disfrutar yo del suyo, de la tranquilidad que me daba sentirla respirando sobre mi boca con tranquilidad.

No nos recreamos demasiado ya que debíamos salir rápido si no queríamos que vinieran a buscarnos así que dejó un casto beso sobre mis labios antes de agarrarme la mano y salir de allí. Subimos las escaleras todo lo rápido que pudimos, los técnicos ya estaban terminando de arreglar las luces y de fondo el público aclamándonos formaban un nudo en mi corazón emocionado.

- Venga Mimi - la dieron su micro

Me miró sin soltar mi mano, sonrió en mitad de la oscuridad del backstage pero yo podía sentirlo, podía sentirla.

- Suerte - sonreí agarrando fuerte su mano

- Tú eres mi suerte - añadió antes de salir

No puedo explicar la sonrisa gilipollas que me salió en la cara con la que estuve todo el concierto mirándola embobada. Cuando salí a cantar la primera canción con ella, aunque hicimos la coreografía tal cual estaba marcada, no podía parar de mirarla con una sonrisa increíble en mis labios que ella me devolvía siempre que podía. Cuando tuve que marcharme me dolió porque quería quedarme disfrutando en el escenario con ella pero repetí lo mismo que en Valencia, disfruté de su concierto saltando y gritando como si fuera su mayor fan en el mundo. De vez en cuando ella miraba en mi dirección sonriendo, consiguiendo que mi corazón latiera un poco más rápido. Cuando acabó vino casi derrotada pero sonriendo a más no poder, yo en cuanto ví su llegada me ajusté todo el vestuario, el pelo y el in-ear para estar lista para salir cuando me indicaran.

- ¿Lo has pasado bien? - sonrió con su vaso de agua acabando con el de un sorbo

- Tus shows son increíbles - sonreí sincera

- Ya - respondió con suficiencia

Elevé una ceja causando una risa en ella. Cuando Armand me indicó que ya tenía que salir, dió una caricia a mi brazo transmitiéndome toda la seguridad del mundo. Salí con una fuerza increíble, el público me recibió igual aun estando muerto de cansancio por todo lo que acarreaba un concierto de Mimi. Me limité a disfrutar, cuando ella salió a cantar conmigo hicimos lo que marcaba la coreografía pero como antes sonriéndonos sin poder evitarlo. Me sentí algo vacía cuando se fue, es que tenerla cerca realmente me hacía sentirme mejor. Observaba por el rabillo del ojo como no apartaba la mirada de mi, sonriente, haciéndome sentir realmente especial. Terminé mi parte con el público saltando a tope, dando mil de energía. Y entonces nuestra canción. Se preparó, la miré, me miró y parecía que todo se paraba una vez más. Nos cantábamos la una a la otra, olvidando que el público seguía ahí, aclamando. Y al terminar acabamos fundiéndonos en un abrazo que alomejor duró más de lo necesario pero aspirar su olor era algo necesario para mi en esos momentos en los que la euforia se apoderaba de mi. Cuando nos separamos agarró mi mano con seguridad mirando al público.

- ¿Como estamos Mallorca? - gritó causando el aclamo de todos de nuevo - Seguro que sabéis lo que es tener un amuleto de la suerte, yo no lo tenía, o eso creeía hasta hoy - me miró sonriente - Hoy me he dado cuenta de que no necesito que Ana me desee suerte antes de salir porque ella ya es mi suerte, así que gracias por hacer brillar todo esto Banana - todos gritaron de forma aguda con eso último

Noté mis ojos incluso aguados tras escuchar aquello, ella siempre era tan emocional. Otro abrazo vino seguido, la foto con el público y al fin poder salir de aquel enorme escenario.

Nada más estar fuera de la visión atrapé su cara entre mis manos y asegurándome que nadie nos veía la planté un beso muy corto en los labios simplemente para que supiera que si, que ella también era mi suerte.

Estoy inspirada ya lo veis JAJAJA (culpemos al aburrimiento un poco tambien)

Espero que no os esté resultando repetitivo tanto amor pero de verdad quiero exprimir estos momentitos al máximo porque luego vais a odiarme bastante, en realidad lo hago un poco por compensaros todo lo demás JAJAJA.

No os doy más la charla, espero seguir en este plan actualizador todos los días para quitaros un poco de pesadez de la cuarentena. Muchos besos y gracias por seguir ahí 💛

Nuestro momentoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora