La casa Blanca

60 8 0
                                        

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.


Connor.

- ¡No puedo creer que estés aquí!, ¿Por qué no me dijiste nada ayer? - Zoey sonrió.

- Cuando hablamos no sabía nada, después me llamó la secretaria del director y me invitó a unirme hoy mismo. ¡El viaje en primera clase fue increíble!, ¿Sabías que sirven comida real en vez de bolsas de maní?

La miré con cara de obviedad y volteó los ojos.

- Contigo aquí todo será mejor Zoey. - Volvió a sonreír y dió un pequeño puñetazo a mi hombro.

- Vine a ponerle orden a estos riquillos. - No pude contener la risa y luego ella se me unió.

- ¿Lista para las clases? - Asintió - Sígueme, vamos al salón.

Caminamos por los pasillos del enorme laberinto de la universidad, gracias a dios que tenemos los planos sino entrariamos a un ropero y quien sabe donde estaríamos. Por fin llegamos al salón y Zoey entró primero que yo, su presencia se hizo notar de inmediato; y es que ella es una chica muy hermosa. Claro que no faltarían envidiosas, ya algunas chicas la observan con ojos de juzga, tal vez por su ropa que no es de marca o tal vez sus converse ya están un poco gastadas.

Sea como sea se tendrán que acostumbrar.

Zoey caminó hasta el medio del salón y se sentó en un pupitre, me acerqué y decidí ocupar el lugar vacío a su lado. Casualmente cuando miré al frente pude distinguir una cabellera marrón oscura frente a mí... Oh, no me digan que...

- Eh, ¿Maestro Ryan? - La firme voz de Adeline  hizo que no pudiera quitar mis ojos de ella. - Hay un error en la fecha de la invención del primer piano.

- Ah, Señorita Stone, pensé que nadie lo notaría. Son tres años antes de la fecha que está escrita, todos cambienlo por favor.

Hermosa, increíble bailarina y además inteligente. Cada día me sorprende más, lástima que ni siquiera sepa de mi existencia; cuando por fin terminaron las clases decidí acompañar a Zoey a comer algo en una cafetería que ví por la mañana de camino a la universidad.

Como suele suceder al entrar varias personas se quedaron mirando su ropa pero ella ni se inmutó, de echo creo que estaba más concentrada en los pasteles de chocolate, tal vez le compre uno como bienvenida.

- Quiero uno de esos por favor. - La señora detrás del mostrador cortó una rebanada del pastel de chocolate y me la entregó, mientras tanto Zoey se veía un poco aturdida por el precio del postre.

- ¿No es muy caro? - Preguntó por fin a lo que yo negué.

- Sólo celebro el ingreso a la escuela de arte de mi mejor amiga. Considera estos cinco dólares como un bonus por tener que pasar los próximos cuatro años rodeada de niños que se limpian el culo con billetes de cien.

Por fin logré que riera con fuerza, tomó el pastel y nos sentamos en una mesa con vista a la calle. Varios autos de marca pasaban seguidos, Zoey miró el lugar fascinada y a juzgar por la sonrisa en su rostro me di cuenta que estaba verdaderamente feliz. Así que decidí echarle una de las bombas que tenía preparadas.

- Quiero que vivas en mi departamento. - El pequeño pedazo de pastel quedó a medio camino hacia su boca, bajó lentamente el cubierto y lo dejó en su plato.

- Hablamos de esto en Argentina. - Asentí porque tenía razón, pero tengo que intentarlo.

- Sé que lo hablamos, pero vamos, somos mejores amigos, quiero que vivas bien Zoey. - Una sonrisa nostálgica se asomó en su rostro.

- Siempre he estado bien Connor, con o sin tí en mi vida. - Auch, eso dolió. - Siento ser tan directa pero es la verdad, sabes que odio que pienses que debes protegerme. Eres mi mejor amigo, no mi padre.

- Sólo quiero lo mejor para tí Zoey. - Negó con una sonrisa un poco más genuina.

- Estaré bien, Además, ¿No has visto las habitaciones de la universidad?, Siento que vivo en la mismísima casa Blanca.

Era mi turno de reír a carcajadas.

- Debo ir a terminar de instalarme. - Oh No, me está alejando de nuevo.

- Te llevaré. - Se detuvo y volteó a verme.

- Estaré bien, tu termina el pastel, te lo agradezco mucho estaba delicioso. - Salió rápido de la cafetería. Estaba tan inmerso en mis pensamientos que no me percaté de que dos chicas que conozco bien entraron al lugar.

Adeline y su amiga Lara pidieron ambas dos malteadas, la que pidió la pelirroja parecia de durazno mientras que la de cabello marrón tenía una de fresa. Lo sé porque pedí la misma ésta mañana cuando venía.

Se sentaron en las mesas que estaban frente a mi, hablaban de muchas cosas que no pude descifrar, pero les puedo asegurar que nunca he escuchado una risa más hermosa que la de Adeline. Una música electrónica se escuchaba de fondo, uno de los empleados salió de la cocina con un micrófono y un pequeño foco lo iluminó.

- Bueno amigos, ya son las seis de la tarde lo que significa que es la hora del bailarín. El que quiera demostrar su talento puede levantarse ahora, todos estaremos complacidos de observar.

Miré a mi alrededor y nadie parecia interesado, ¿De verdad?, oh vamos Ojalá de donde vengo les dieran tanta importancia a los bailarines como aquí lo hacen.

Decidido me levanté, llegue hasta el DJ y le pedí una de mis canciones electrónicas favoritas Aero chord-4U. Cuando empezó a sonar inmediatamente los movimientos surgieron de mí, comencé caminando alrededor del lugar haciendo algún que otro movimiento de robot, cuando se acercó la explosión de la canción me paré en el medio he improvise los mejores pasos de hip hop con varios de brace dance, Además los movimientos robóticos siempre se mantuvieron presentes.

Al final de la canción todas las personas del lugar aplaudieron con fuerza, miré a mi alrededor buscando la mesa donde antes estaba Adeline pero no la encontré. La decepción me invadió, creí que había podido verme bailar pero al parecer no fue así.

Volví a mi mesa y tomé el resto de la porción de la torta, dejé un billete de diez dólares en la mesa y me fuí de la cafetería. Al salir subí a mi auto, lo encendí y comencé a manejar lentamente para salir del estacionamiento.

Cuando logré sacarlo y conducir a la salida pude ver a Adeline con su amiga a unos metros por donde yo estaba pasando, ella estaba de pie al lado de la puerta del piloto. Nuestros ojos se conectaron por un instante ya que en ese momento tenía las ventanas abajo y hizo algo que no creí que podría tener el privilegio de ver.

Sonreír.

Y sólo con esa sonrisa mi corazón latió más rápido que nunca.

~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

Por el momento es todo, cinco capítulos para que conozcan un poco más a los personajes.

La historia estará dividida en arcos así que no se impacienten, así estaremos más organizados y mis manos tendrán tiempo de plasmar las ideas.

Nos leemos el siguiente lunes ♡

#LunesDeSoñadores

Blood Dreams ©Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora