Connor.
Hoy es miércoles, estamos en la segunda semana de clases y las cosas están un poco fuertes. Los profesores son exigentes y las tareas provocan arrancarte los pelos de la nariz uno por uno; de acuerdo, exagero un poco pero si es agotador.
Llegué y Adeline estaba al lado del estudio de baile con su celular, sonreí inconscientemente y me acerqué a ella. La tomé por la cintura y la besé con delicadeza, enredó las manos en mi cuello y lo profundizó; me encanta ésta chica.
Desde nuestro baile con final inesperado del lunes hemos estado juntos, bien sea para estudiar, hablar o sólo besarnos sin parar. No podría describir lo que tenemos como una relación como tal pero es muy agradable pasar tiempo con ella y me siento felíz así que, al diablo todo.
Nos separamos y acarició mi cabello.
- Podría acostumbrarme a tus saludos. - Dijo a escasos centímetros de mi rostro.
- Deberás hacerlo porque yo ya lo hice. - Rió y se alejó lentamente.
- Vamos a clase señor sorpresas. - Reí yo y la seguí.
~
Salimos de clases y fuimos a la cafetería al igual que hicimos ayer, ordenamos ambos un jugo de fresa y nos sentamos a repasar las clases de hoy. Creo que ya lo he dicho antes pero Adeline tiene una risa que me encanta, su apariencia para muchos sería común; cabello marrón, ojos marrones y piel un poquito tostada. Pero a mi me parece única en todas partes, sólo... Es hermosa.
- Entonces mi madre pidió un reembolso y yo de verdad que estaba molesta. Todos los zapatos que compra nunca le gustan, es un estrés total. - No dije nada, sólo la observé - ¿Tengo algo en los dientes? - Preguntó mientras sacaba su maquillaje para revisar.
- No, no, Sólo te estaba mirando. - Alzó una ceja y me encogí de hombros - No es mi culpa que seas tan hermosa.
El sonrojo en sus mejillas me hizo sonreír.
- De acuerdo tonto. - Se levantó un poco de su silla inclinando su cuerpo hacia adelante y me besó.
Sus labios fueron suaves y se sintieron cálidos, acaricié su mejilla y al separarnos ambos sonreímos como idiotas. ¿Ésto es real?, porque si es un sueño jamás quiero despertar.
Nos sobresaltamos al escuchar algo romperse, volteé y ahí estaba Zoey, al parecer se le había caído un vaso de vidrio al suelo. La miré como preguntando con la mirada que le estaba pasando, pero sus ojos se estaban cristalizando así que rápidamente salió de la tienda.
- Adeline, espérame aquí por favor. - Asintió y me levanté rápido de la silla.
Corrí lo más rápido que pude, Zoey era atlética así que me costó un poco alcanzarla pero cuando lo hice Sujeté su brazo y la obligué a detenerse. Cuando me miró ya tenía lágrimas sobre sus mejillas, sus ojos y nariz estaban rojos y sus labios temblaron.
- ¿Qué fue eso Zoey?, ¿Estás bien? - Las lagrimas volvieron a caer.
- ¡Eres un idiota! - Golpeó mi abdomen. No dolió mucho pero si me sacó un poco el aire, después de todo ella practica boxeo.
- ¡Espera! - Sujeté sus manos - ¿¡Que diablos hice ahora!? - Volvió a golpear una y otra vez mi estómago.
- ¡He estado contigo toda tu vida!, ¡Te he apoyado siempre!, ¿¡Por qué ella Connor!?, ¿¡Por qué!? - La miré aún más confundido - ¡¡Es de mi de quien tenías que enamorarte!!
Me quedé mudo, sus palabras atravesaron mi alma como un cuchillo perfectamente afilado. ¿Zoey me amaba?, pero nunca demostró nada de eso... Intenté acercarme y puse una mano en su mejilla pero la apartó de un manotazo.
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Blood Dreams ©
Fiksi RemajaEse día hizo un frío escalofriante, me desperté más temprano de lo normal y quité la alarma que sonaría en unos minutos. Preparé mi desayuno como siempre lo he hecho, mi madre ya no se encontraba en casa, seguramente ya se había ido a trabajar. Cuan...
