Había asistido muchas veces a la fiesta de las brujas que celebraban en mi pueblo. Desde que éramos pequeñas, mi hermana y yo habíamos comenzado la tradición de disfrazarnos cada año como brujas, con sombreros puntiagudos y una araña dibujada en la mejilla, hecha por mi madre.
Todo seguía igual que siempre.
A pesar de ser al aire libre, se consideraba como entrada la torre del reloj. Allí había instaladas dos máquinas de humo, una a cada extremo y soltaban un vapor blanco, que se teñía con las luces de colores que lo atravesaban.
Parecíamos el típico grupo que entra al instituto con viento en el cabello y una música sensacional de fondo. O al menos, ellos lo parecían.
Cedric iba en medio con el cabello despeinado y el torso descubierto parecía un dios del Olimpo cruzando la tierra. A su derecha, Godric también se veía magnífico, con sus ojos oscuros y la larga chaqueta de brujo ondeándole a través del humo. Emily caminaba con una decisión que, lo último que hacía, era hacerla pasar desapercibida. Su cabello anaranjado ondeaba al viento y sus ojos claros e intensos atravesaban a quien la mirase. Destiny, a la izquierda de Cedric parecía una princesa gótica: tan elegante, agraciada y fina... Era la perfección.
Detrás de ellos íbamos Gary y yo. Insulsos, parecíamos dos magos de segunda mano. Él tenía una araña deforme en la mejilla, que yo le había dibujado en el trayecto en coche. Me había dibujado una a mí, pero ni siquiera estaba segura de que se asemejara a un arácnido. Para rematarla, cuando atravesamos el humo, comencé a toser como si tuviese tuberculosis.
El grupo de dioses se volvió para mirarme como si fuese idiota y finalmente reanudaron la marcha. El trayecto hasta la iglesia no era demasiado largo, pero era difícil avanzar a causa de la cantidad de gente que se interponía en el camino.
Había puestos a los lados de la calle, como una feria, en donde vendían objetos extraños.
Gary de repente parecía deslumbrado y a pesar de que Cedric no quería detenerse, no podía dejarlo atrás, por lo que debía esperar mientras el niño repasaba con los ojos cada objeto de cada puesto.
– Godric, cómprame este collar– le dijo Destiny a su hermano señalándole algo en un puesto.
Sin esperar ninguna invitación me acerqué a mirar. Era una tira de terciopelo negro que se ceñía al cuello, interrumpida en el centro por un aro plateado.
– Es lindo– le dije tomándolo y acercándoselo al cuello – te quedará bien–
– Lo sé– dijo ella encogiéndose de hombros.
– A mí también me gusta– se unió Emily y pude ver la irritación en los ojos de Destiny– Godric cómprame uno a mí también–
– Olvídalo– Godric puso los ojos en blanco– antes le compro uno a la humana–
Para mi sorpresa, le señaló uno similar al vendedor, con el dije de una media luna y me lo dio.
– G...Gracias– dije al borde del colapso mental; no podía creer que hasta me regalaran algo, que además me gustaba.
– Que amable Godric– Cedric se acercó a nosotros y miró al otro vampiro entrecerrando los ojos.
– ¡Miren lo que tengo! – exclamó Gary que había llegado al mismo tiempo que Cedric.
Levantó una mano ante nosotros. Entre el índice y el pulgar sostenía una cucharilla de té.
– ¡Oh wow Gary! - se mofó Emily, abriendo mucho los ojos– jamás había visto una cuchara...–
– No, miren– negó él con los ojos brillantes.
Agitó la mano de arriba a abajo y cuando volvió a dejarla quieta, la cucharilla estaba doblada.
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Luna de Sangre
VampireApril Fontaine estuvo siempre segura de que los vampiros eran monstruos horribles. Cedric Leblanc siempre pensó que los humanos solo eran un alimento. Pero obligados a convivir... ¿Pueden cambiar sus prejuicios?
