Capítulo 25

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·Los cambios...¿Son para bien o para mal?·

Todos los pilares e incluso las personas de servicio se asombraron por la noticia que les había dado Oyakata-sama. Tal vez a unos más que a otros, pero sin duda a todos les afectó profundamente.

En especial a dos chicas.

Mey se dispuso a entrenar junto con Kyojuro, después de haberse curado de sus heridas. Rengoku, con su inquebrantable energía y pasión, se convirtió en su mentor y guía.

Cada día de entrenamiento era intenso, una batalla constante contra sus propias limitaciones.

Kyojuro no sólo le enseñaba técnicas de combate, sino que también le infundía su inquebrantable espíritu y orgullo.

La ojinaranja, impulsada por la necesidad de volverse más fuerte, absorbía cada lección con fervor, sus habilidades y resistencia mejoraban visiblemente con el tiempo.

Sin embargo, el apoyo de Kyojuro no era lo único que Mey recibiría. Después de resolver sus problemas y reconciliarse, Shinjuro, el padre de Kyojuro, también comenzó a ayudar en el entrenamiento de Mey.

Shinjuro, quien había pasado por un periodo oscuro de desesperanza y alcoholismo tras la muerte de su esposa y la presión de su legado como Pilar de la Llama, encontró una nueva fuente de propósito al entrenar a Mey.

Su conocimiento y experiencia, combinados con su renovada forma de ver las cosas, añadieron una nueva dimensión al entrenamiento de Mey, llevándola a alcanzar niveles de habilidad que nunca había imaginado.

Por otro lado, Zenitsu e Inosuke también se dedicaban al entrenamiento, esta vez bajo la supervisión de las niñas de Kocho.

Agatsuma, aunque seguía mostrando su naturaleza miedosa, encontraba en su interior una valentía sorprendente cuando más se necesitaba. Sus habilidades con la respiración del rayo se perfeccionaban día a día, y empezaba a comprender mejor su potencial.

Hashibira, siempre combativo y feroz, empujaba sus límites constantemente, buscando superar a todos a su alrededor. Su espíritu indomable y su instinto salvaje le permitían avanzar a pasos agigantados en su entrenamiento.

Con el paso de los meses, los cambios en la mentalidad de algunos miembros del grupo eran evidentes.

Nezuko, Inosuke, Zenitsu y Mey se veían afectados de maneras diferentes.

La pequeña castaña, se había vuelto más parecida a Tomioka: fría y distante. La alegría y el entusiasmo que antes brillaban en sus ojos ahora estaban velados por una capa de seriedad y soledad. Aunque esos sentimientos seguían dentro de su corazón, ella insistía en que seguía siendo la misma de siempre, pero sus amigos sabían que algo fundamental había cambiado en ella.

Nezuko, en particular, experimentaba una transformación similar. La pérdida de su hermano Tanjiro a manos de Muzan Kibutsuji había dejado una marca profunda en su alma. Sin embargo, trataba de mantenerse positiva, convencida de que eventualmente se reunirían.

Su actitud era un reflejo de su fuerza interna, y aunque su apariencia exterior no lo mostraba, por dentro luchaba constantemente contra la tristeza y la desesperanza.

Zenitsu e Inosuke, siempre preocupados por Mey, intentaban constantemente levantar su ánimo. Sus esfuerzos por hacerla reír, aunque a veces exitosos, a menudo resultaban en risas vacías.

Sin embargo, no se daban por vencidos, sabiendo que detrás de esa frialdad aún residía la chica alegre y divertida que conocían.

La chica de haori rojo finalmente comprendía los sentimientos de Giyuu Tomioka. El peso de sus propias pérdidas resonaba con las historias de dolor y sacrificio que Giyuu había compartido con ella.

Juntos Hasta El Final [Tanjiro y Tú]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora