¡Adiós hijos míos!
Murad y Ayşe al final se habían envenenado juntos, sus cuerpos inertes en el patio del harem me habían dejado helada. No sabía cómo reaccionar, había entrado en un tipo de trance. Sus cuerpos habían sido llevados al harem por orden mía, mis hijas se despedían de quien era el sultán. Nadie decía ni comentaban nada, algunas hechaban la culpa a Neylan, otras a la madre del sultán.
Todos hablaban de quienes eran los culpables pero ninguno era consciente del dolor que el corazón de la madre estaba experimentando, el día del entierro.
Parecía que el día de ayer todo era felicidad y celebración por la más reciente boda sin imaginarse que la tragedia, la tristeza y las lágrimas llegarían el mismo día. El siguiente día fue nublado, el cielo lloraba por la pérdida de dos amantes apasionados. El imperio lloraba.
"Los cuerpos comenzarán su recorrido hasta la mezquita que está construyendo"
"No me siento muy bien Bülbül" dijo tratando de levantarse, "No me dejes caer en ningún momento"
Con ayuda de su criado y amigo, comenzó su caminata hasta la puerta del patio, lágrimas bajaban al ver esa caja que poseía el cuerpo del hijo que parecía ser quien la amo muchísimo. Abrazada a Mihrimah despidió a su hijo en la puerta del palacio.
...
Cihanger había empeorado tras saber la noticia, su cuerpo no resistiría aquello. Bebió el medicamento que tanto le habían advertido no beber en exceso. Sin embargo el dolor era más fuerte, su madre lo abrazaba con fuerza. Su hija había dado a luz dos días antes por lo que no se encontraba con ella.
"Cihan hijo mío" miró a su hijo retorcese del dolor, "No se queden ahí parados, hagan algo" les grito a Sumbül y Firial.
"Sultana" el médico en jefe la miró, "Ya... Ya no hay esperanzas para su alteza" informó sin mirarla.
¿Como podría mirar a una mujer que se le ha informado que su hijo morirá? Sin duda en su trabajo todo debía ser fuerte pero esta vez sería débil.
Hürrem calló, no dijo nada. Abrazo a su hijo soportando el dolor de tener su mano entrelazada a la de su hijo.
"¿Donde esta?"
"¿Quién?" miraba a su hijo.
"La mujer que me trae flores todos los días"
"¿De quién está hablando?" miró a Sumbül.
"El príncipe habla de una alucinación de una muchacha muy hermosa con ropas blancas que le trae preciosas flores" Hürrem supo que de verdad perdería a sí hijo.
"¿Mamá?"
"Aquí estoy tesoro, aquí estoy amor mío" Cihan le entrego un anillo.
"Este anillo era de mi hermano Murad" respiraba con dificultad, Me lo dio a mi y quiero que lo tengas, cuidalo porque ese anillo representa mi escencia"
El dolor volvió al príncipe, haciendo que vuelva a retorcese en su cama. Las lágrimas comenzaron a bajar, su corazón se oprimía con cada lenta respiración que daba su hijo amado, el príncipe volvió a ver a la mujer que le llevaba flores. Recibió una y la aspiró, cuando solto el aire su alma ya había partido rumbo a Alláh.
"¿Cihanger?" movió a su hijo, "¡No Cihanger!" gritó de dolor.
Se abrazo al cuerpo de su hijo muerto.
Otra vida había encontrado la verdad, parecía que los hijos ansiaban reencontrarse con él padre. Los gritos que Hürrem daba eran tan desgarradores, Alev entró y la abrazo, la separó del cuerpo de quien alguna ves fue un hombre vivo.
...
Más tarde, la Sultana buscaba a Shirly quien no se entontraba en ninguna parte, todos los príncipes se encontraba a en el palacio para despedir primeramente al sultán y ahora a su hermano. Nadie sabía que también despedirian a Shirly, a quien encontraron muerta en el jardín.
"¿Shir... ¡Shirly!" gritó Mihrimah al ver el cuerpo de su hermana.
Nuevamente, un miembro querido de la familia había sido arrebatado. Parecía que Alláh estaba castigando ala dinastía y al imperio, ¿que pecado habían cometido? ¿Cuál había sido su falta?
Aquel día 28 de enero de 1546 la familia y el imperio despedían a tres miembros de la sagrada dinastía. La tristeza inundaba a todo el pueblo y más a las madre quien habían llorado e implorado por sus hijos.
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Ottoman Empire
ספרות חובביםContinuación de Viaje en el tiempo. "Me convertí en la sultana más poderosa que haya existido jamás. " Yo fui, soy y siempre seré Alev Aasiyah Sultan, la única mujer que gobernó el imperio otomano como el sultán del mundo.
