(26) Cuando se va el amor

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Al lado una foto de Nelson (Parker Gregory) Disculpen la tardanza de haberla puesto hasta ahora.  También el video de Kany García, Cuando se va el amor.  Pensé que era ideal para este capítulo.  Que disfruten.

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Durante el resto de mi estadía, el tema en la familia fue mi pelea con Anna y los cinco puntos que me habían tomado en la cabeza.  La forma en que le había pegado a la ex de mi primo, y como esta se asustó al ver lo que había hecho.  Todo por defender a mi primo y mi tía; eso era lo que en realidad me importaba.

Mi tía decía que el título de campeón, como fue Diego nombrado mientras estuvo dentro de mi tía, ambos en riesgo, ahora me pertenecía a mí.  Diego hasta me entregó una medalla simbólica. 

Cómo extrañaría a mi familia, cómo me haría falta las ocurrencias de Diego, el poder desahogarme con mi tía, las travesuras de Arnaldo y la ternura de Mía.  Todos los demás con cada una de las características que los hacían especiales y por las cuales los amaba tanto.

Pero el día de regresar llegó.  No fue un día muy alegre; odiaba las despedidas, lo repito.  Mucho más cuando era de mi familia; mis padres me esperaban al igual que mi hermana.  Porqué no podían ellos moverse acá?   Si este era nuestro lugar, nuestras raíces estaban aquí.

Sentada ya en el avión, no podía controlar mis lágrimas. Leía como por quinta vez una pequeña nota que Nelson me había dejado en mis pertenencias.  “Estaré aquí siempre que me necesites.  No olvides que eres importante, no permitas que nadie te haga menos.  Recuerda que el cielo es el límite, pero en la luna hay pisadas. Tú llegarás ahí y aun más lejos. Te quiero mucho; gracias por ser tan especial.”

 

Me aferraba a estas palabras.  Me sentía vacía, triste; con una confusión enorme en mi vida.  Lo único de lo que estaba segura que no permitiría que Raúl influyera más en mi vida, en mis decisiones.  Total, el era solo un amigo; hacía tiempo que habíamos terminado nuestra relación. 

Bajé del avión y la primera cara que me recibió ya en el terminal, fue la de mi padre.  Qué mucho lo había extrañado! Seguido de su rostro, estaba el de mi madre.  Los tres nos fundimos en un gran abrazo. 

“No importa lo que suceda, no te vuelves a ir por tanto tiempo de mi lado.  Entendiste mi chiquita?” me dijo mi papá limpiando mis lágrimas.

“Pero tú fuiste quien tomó la decisión de que me fuera…” le comenté un poco confundida por lo que había dicho.

“Lo sé, pero si lo vuelvo a hacer, recuérdame cuanta falta nos hiciste a tu madre y a mí.”

“Lo haré.  La próxima vez, iremos todos juntos.  De acuerdo?” le dije riendo.

“Entonces, te convertiste en luchadora según tu tía” comentó mi mamá tocando mi cabeza.

“Sí, y espero que te haya contado el porqué.”

“Sabemos toda la historia.  Por lo menos estoy seguro de que esa no se meterá más con Diego” añadió mi papá riendo.

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