(4) De pies a cabeza

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Hola!!! Un nuevo capítulo, espero que lo disfruten.  Gracias por las sugerencias para Raúl; todos eran muy buenos.  Pero, quien me robó el corazón y al que me quisiera robar por un ratito, lo fue Willy Monfret.  Espero entiendan porqué.  Al igual que en Tu Reputación, los trigueños son mi debilidad XD.  Gracias @itandehui1986 por sugerirme ese sueño....jajaja. Espero subir lo más seguido que pueda, aunque aveces suceden cosas que se nos salen de las manos.  Besos a tod@s.

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“Avanza Estefanía!” decía Kendra tocando la puerta de mi habitación mientras yo aun no sabía que vestir e intentaba controlar mis nervios.  Luego de tanto pensar, tomé lo primero que vi en mi armario, me lo puse y salí.  Ya no le daría más vueltas al asunto.

Iván y yo éramos solo amigos, Raúl me caía bien, pero nada más.  Recién había terminado con Yedriel y no me interesaba envolverme con nadie.  Muchos amigos?  Sí.  Algo con alguien? Sin duda alguna, NO.

Mientras Kendra manejaba, mi mente estaba en el espacio sideral.  Ella hablaba por teléfono, ignorándome completamente. 

Llegamos, el lugar estaba repleto de personas.  Caminaba llena de inseguridad, tenía miedo de quien me pudiera encontrar.  Me limité a caminar detrás de Kendra con mi cabeza abajo.

“Hola” escuché una voz decirme mientras pasábamos cerca de la barra; Kendra continuando su paso junto a unas amigas.

Levanté mi mirada y me sorprendí al ver a Raúl sonriéndome.

“Hola” le dije sorprendida.  No sé porqué no lo reconocí en el momento.

“Cómo estás?” me preguntó mientras yo miraba a la persona con quien estaba.

“Bien” me sentía tan estúpida por mi actitud, que no podía hablar mucho.

“El es Eliseo, un amigo.  Eliseo, ella es Estefanía, de quien te estaba hablando.”

“Mucho gusto” dijo él extendiendo su mano para estrechar la mía.

“El gusto es mío” le respondí.

“Bueno Raúl, voy a dar una vuelta.  Los dejo solos” y sin decir más, Eliseo desapareció entre la multitud de gente.

“Buscamos un área menos transitada?” me preguntó Raúl.

“Seguro” dije y comencé a caminar a su lado.

Logramos salir del mar de personas y llegamos a un área al aire libre.  La vista a la playa era hermosa, y aun, con todo y música, podías apreciar el sonido del vaivén de las olas.

“Esta hermosa la noche” comenté apoyando mi cuerpo de la baranda de madera y contemplando el hermoso paisaje frente a mí. 

“Tienes razón.  Me alegró mucho verte aquí.  Te llamé varias veces pero no tuve suerte.”

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