El camino a casa fue uno interesante. Eduardo y yo no paramos de hablar. Nos contábamos experiencias de la universidad, en su caso el trabajo, de los amigos que teníamos, lo que nos gustaba hacer. En muy pocas veces mencionó a su esposa, y al preguntarme si tenía novio, le respondí que no pero que contaba con un ex un poco … obsesionado?
“Si ya ustedes no son nada, por qué él continúa buscándote?” preguntó Eduardo un poco extrañado.
“En realidad no sé. No me explico lo que pasa por su mente. Es algo difícil.”
“Por qué no le pones punto final al asunto?”
“He tratado, solo se me hace algo difícil.”
“Lo amas Estefanía?”
“En realidad, ya ni sé. No sé lo que quiero, no sé si quiero seguir con él. Aunque estoy consciente de que debo romper de una vez y por todas y ser feliz” le respondí cuando Eduardo detenía el auto frente a mi casa.
“Disculpa que me entrometa, pero, deberías dejarlo. Ya esa relación no es saludable.”
“He escuchado eso muchas veces, es que a veces siento que soy una cobarde” le dije bajando mi mirada; sintiendo vergüenza de confesarle esto a un extraño.
“No digas eso, bonita. Eres una mujer valiente, de lo contrario, no te encontrarías lejos de tu familia estudiando” me comentó Eduardo levantando mi rostro.
“Tienes razón. Muchas gracias por escucharme, Eduardo y por haberme traído a casa.”
“No tienes porqué. Toma, aquí tienes mi número, me puedes llamar cuando desees hablar con alguien. Por el momento, mañana, tú y yo, almorzaremos juntos. De acuerdo?” dijo él con una sonrisa algo pícara.
“Suena bien. Nos vemos mañana entonces, Eduardo.”
Una vez bajé del auto, me dirigí hasta mi casa, aun observando la tarjeta que Eduardo me había dado. Qué estaba haciendo? Nada Estefanía, técnicamente, él es un compañero de trabajo, por lo menos en estos días, y los compañeros de trabajo pueden almorzar juntos, cierto?
Esa noche, Raúl me llamó, según él, para saber cómo me encontraba en el apartamento. Si quería que él llegara allí, y pasara unos días conmigo.
“Raúl, en realidad, te agradezco tu intensión, pero no me encuentro en el apartamento” por qué se me hacía tan difícil esto.
“Sucedió algo? Donde te encuentras?”
“En realidad, papá me pidió ayuda con algo y no me pude negar.”
“Estás en tu casa entonces?”
“Prácticamente, no.”
“Prácticamente?”
“Estoy trabajando todo el día con él en su oficina. Llego tarde aquí.”
ESTÁS LEYENDO
Labios Compartidos
Romantizm(Libro 3 en la Trilogía de Amor Eterno) Muchas veces te habrás preguntado si realmente las personas viven la vida que aparentan. Si esa chica brillante, hermosa, amorosa, tímida pero simpática frente a todos, guarda algún secreto en su vida. Si fre...
