(31) Que no

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Me encontraba perdida en mis pensamientos, esa canción, ese detalle de mi papá, aun me tenía sorprendida.  Todos en la mesa comían, mientras mi mirada se enfocaba en la nada.

“Estefanía, estás bien?” preguntó Eduardo, quien se encontraba sentado frente a mí.

“Sí, lo estoy” le respondí enfocando mi vista en él. 

“Llevas perdida en tu mundo desde que bailaste con tío” comentó Diego, sentado a mi lado.

“Vengo enseguida” dije levantándome de la silla y caminando a encontrar a mi tía Isabella.  Si alguien me podía ayudar en estos momentos, era ella.

No tardé mucho en encontrarla.  Estaba platicando con sus hermanos y mi abuela.  Al verme, me sonrió y me abrazó.

“Sucede algo, chiquita?” preguntó ella, ganando inmediatamente una mirada de todos los que se encontraban con ella.

“Podría hablar contigo luego?” le pregunté.

“Seguro, mi vida. Vamos” fue su respuesta.

“Sucede algo, Estefanía?” preguntó mi papá algo preocupado.

“Nada papá, solo cosas de mujeres” dije riendo, algo que quitó de su rostro la preocupación.

Llegamos a unos pequeños bancos en el patio del lugar.  La luna estaba en todo su esplendor, en realidad no hacían falta luces.  La brisa era algo fría y era algo relajante estar allí sentada.

“Feliz Cumpleaños, chiquita” dijo mi tía abrazándome, una vez estuvimos ambas fuera. 

“Gracias tía.  Eres la primera persona que me felicita.  No tengo problema con eso, porque en realidad hoy es el día especial de Kendra.  Yo tendré muchos cumpleaños más” le respondí riendo.

“Ya son veintitrés.  Cuando tenía esa edad, ya tenía a Diego.  Cómo pasa el tiempo.”

“A veces me asombra que no tenga un hijo a estas alturas.”

“A qué te refieres Estefanía?” preguntó mi tía algo extrañada.

Respiré profundamente, y bajé mi cabeza.

“He hecho otra adición a mi lista.  Cuando estuve con Bianca, su hermano y yo…” no podía terminar de decir.

“Chiquita, tú y yo hablamos de eso.  Son errores que cometemos, si se pueden llamar así.  Me imagino que tiene que ver con la canción que Adrián y tú bailaron.  Porque te voy a confesar, si mi papá la hubiese bailado conmigo cuando estaba a escondidas con Ezequiel, hubiese muerto de tanto llorar.”

“Tiene que ver, y mucho.  Me siento que he defraudado a mis padres.  Y sé que me he sabido cuidar muy bien, bueno, excepto con Raúl.  Nunca nos hemos protegido, es algo que nunca hemos considerado, pero me alegra que no haya dejado consecuencias.”

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