Las salidas con Víctor se continuaban repitiendo, muy a menudo. Ya no era solo encontrarnos en la biblioteca para estudiar, o ir a hacer nuestro trabajo como voluntarios. Se incluyó salidas al cine, o a cenar, o a tomar algo, cosas así. Honestamente? Hacía tiempo no me sentía tan feliz.
Víctor nunca me llamó la atención; lo conozco desde hace años y siempre hemos sido buenos amigos. Aunque les debo confesar que me agrada estar con él; me trata como reina, sin mencionar a mis amigas.
Mis amigas… Hablando de ellas, Safiro me prometió que no volvería a hacer una idiotez como la que hizo. Creo que aprendió bien la lección después de explicarle, a la cabeza dura de mi amiga, cuanto su familia había sufrido con ella. Solo lamento decirles (suspiro) que continúa con Pablo. Que mal, cierto?
Yaire pasaba más tiempo con Gustavo que en el apartamento. Esos dos de veras que estaban enamorados. No me extrañaría que en cualquier momento dieran la noticia de que van a vivir juntos, o algo más grande, que se van a casar. De todo corazón, estoy muy alegre que las cosas le estén saliendo muy bien; ella se lo merece.
“Para donde vamos hoy?” preguntó Safiro una noche, mientras ambas nos vestíamos para salir.
“Víctor me dijo que nos llevaría a ver una banda de rock. Los muchachos que la componen son sus amigos y lo invitaron” le respondí mientras arreglaba mi pelo.
“La pasaremos muy bien. No te molesta que sea la chaperona?”
“Safiro, Víctor y yo solo somos amigos” le respondí volteando mis ojos.
“Sí, claro. Cómo tú digas amiga. Los amigos no salen así de frecuente y mucho menos los amigos te miran como Víctor lo hace.”
“Cómo tú digas Safiro. Termina de prepararte antes de que Víctor llegue. No quiero que tenga que esperar por nosotras.”
Diez minutos luego, alguien tocaba a la puerta.
“Yo abro” dije mientras recogía mi bolso. “Hola Víctor!”
“Hola Estefanía, te ves hermosa” comentó él mientras me daba un beso en la mejilla y me tomaba de la mano para darme una vuelta.
“Gracias” le respondí un poco sonrojada. Vestía unos mahones, tacones y una blusa que caía de uno de mis hombros.
“Nos vamos?”
“En seguida. Safiro, avanza por favor” le grité a mi amiga quien aun no encontraba como salir del cuarto.
Safiro no se tardó mucho en llegar hasta nosotros. El camino tampoco fue muy largo, el problema en realidad fue el estacionamiento. Dimos un sinnúmero de vueltas para estacionarnos en un lugar realmente apartado.
“Qué es esto?” preguntó Safiro levantando una botella de algún licor que yo no sabía el nombre.
ESTÁS LEYENDO
Labios Compartidos
Romance(Libro 3 en la Trilogía de Amor Eterno) Muchas veces te habrás preguntado si realmente las personas viven la vida que aparentan. Si esa chica brillante, hermosa, amorosa, tímida pero simpática frente a todos, guarda algún secreto en su vida. Si fre...
