(34) Tan solo tú

5.1K 145 10
                                        

Cómo explicar lo que sentía? No tengo palabras.  Me sentía enamorada, feliz, llena de atenciones.  Ese beso parecía no terminar, y yo no tenía ninguna intención para que eso sucediera.  Sus brazos me hacían sentir de maravilla, y nuestros cuerpos uno cerca del otro era una sensación increíble.  Porqué nunca había pensado en esto?

“Víctor, yo…” a penas dije en un suspiro una vez terminó el beso.

“Estefanía, me encantas y quisiera ser para ti más que un amigo” fueron sus palabras mientras tomaba mi rostro entre sus manos y me besaba una vez más.

“Nada me agradaría más que eso” le respondí rompiendo el beso por un segundo, reanudándolo inmediatamente mientras colocaba mis manos alrededor de su cuello. 

“Quisieras ser mi novia?” preguntó Víctor mirándome directamente a los ojos.

Qué?  Me ha sorprendido aun más su pregunta.  De que fuéramos más que amigos, a que fuera su novia, fue algo muy rápido.  Honestamente?  No tengo problemas con eso.

“Sí Víctor…” contesté con una enorme sonrisa en mi rostro.

Víctor me besó una vez más, y comenzamos a hablar mientras la película corría.  Al terminar esa, pusimos otra.  Tal vez era muy tarde, pero ninguno de los dos quería dormir o separarnos.

“Quieres algo de tomar?” le pregunté mientras me levantaba del asiento, recordando unas cervezas que habían en la nevera.

“Seguro.”

Caminé hasta la cocina, encendiendo la luz en mi paso.  Al abrir la nevera, no las vi y sentí algo de coraje porque seguramente Safiro se las tomó todas sin pensar en las demás.  La vergüenza llegó a mi también…porqué tuve que ofrecer algo sin verificar antes si tenía?

Solté un suspiro algo frustrado, cuando de repente sentí unas manos alrededor de mi cintura y los labios de Víctor besando el  hombro que quedaba al descubierto por la blusa.

Este me volteó, besándome nuevamente, uniéndonos imposiblemente el uno al otro.  Me dejó sin respiración, y sensaciones que hacía tiempo no experimentaba, corrieron por mi cuerpo.

Confiaba en Víctor, ciegamente podría decir.  Me había demostrado que era un gran amigo, y creo que como novio no sería la excepción.  Nunca demostró celos cuando compartía con alguno de mis amigos, mucho menos si salía con alguno.  Ponía mis manos al fuego por él.  Su único defecto?  No tenía control al tomar, pero no era algo que ocurriese a menudo.

Las manos de Víctor corrían por mi cuerpo, dando un pequeño viaje por debajo de mi blusa.  Todo fue detenidamente, como si estuviese esperando a que le diera permiso. 

Detuve el beso, tomándolo por sorpresa, y sujetando mi mano hasta guiarlo a mi habitación.  No sabía hasta donde podríamos llegar, pero no quería que Safiro entrara y nos encontrara de esa forma.  Después de todo, yo era la de pasar vergüenzas encontrando a mis amigas con sus novios.

Labios CompartidosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora