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BELÉN

- Por fiiiiiii -dije poniendo pucheros hacia Aria- hace mucho que no sales, hoy va a ser la fiesta del año.
- Te he dicho que no me apetece Belén -dijo con la voz seca- quiero dormir.
- Te llevas todo el santo día durmiendo -reproche-
- Belén déjalo estar por favor -me miró con tristeza- ve tu y disfruta, no me harás cambiar de opinión.

Suspire porque sabía que era verdad, por mucho que le suplicara no me haría caso y no vendría a la fiesta que tendría lugar hoy en Kapital, en el centro de Madrid.

El padre de una amiga mía nos ha conseguido un reservado para poder estar durante la noche, algo increíble porque es una discoteca a la que van muchos famosos durante el año.

Una vez me termine de arreglar mire mi reloj, las 12 de la noche y ya estaba lista. Mi amiga Julia pasó por mi y fuimos andando a darle el encuentro al grupo en el centro de Madrid, no estaba a más de 15 minutos a pie. Al llegar vi a todas guapísimas vestidas, realmente teníamos muchas ganas de ir a una fiesta como esta.

-¿Aria no ha venido? -preguntó Lidia-
- No se encuentra muy bien del estómago -no sabía qué decir porque ninguna de las niñas sabían nada-

Algunas de mis amigas me miraron como si no me creyeran pero estaban en todo su derecho porque Aria a poco salía de casa y si lo hacía se notaba que no estaba bien. Decidí dejar de pensar por un momento en lo que había pasado entre dos personas que eran muy importantes para mi y me dispuse a entrar a la discoteca.

La música se escuchaba desde afuera y la cantidad de personas que había en la puerta era increíble, nunca había visto tanta peña junta. Un chico que saludaba a mi amiga nos llevó hacia dentro y nos acompañó hacia unas escaleras que teníamos que subir y que nos llevarían al reservado. Al llegar flipe con todas las bebidas, asientos y zona VIP que tenían preparada para nosotros, esto sería divertido.

ARIA

Me levanté tras haber dormido un rato, eran las 12 y media de la noche. Suspire porque no podía dormir y me levanté para ir a por un vaso de leche a la cocina pero las luces estaban encendidas, los padres de los chicos estaban tomando un té y me sonrieron al entrar.

- Aria bonita -dijo María levantándose- ¿porqué no fuiste de fiesta?
- No me apetecía mucho María -dije con una falsa sonrisa- me dolía el estómago.
- ¿Quiéres una infusión? -acepte porque me vendría bien tranquilizarme-

Creo que era el momento ideal para hablar con ellos sobre la decisión que quería tomar, pero tendría que camuflar el porqué de la misma, al fin y al cabo ellos no saben nada de lo que había pasado entre Javi y yo.

María puso el agua a calentar y me dedicó otra sonrisa maternal como las que me había acostumbrado a ver estos dos años. Dos años iban a hacer... que rápido pasaba el tiempo.

-¿Estas bien Aria? -me pregunto el padre de los chicos-
- Si -me limite a decir de manera usual- pero... me gustaría hablar con vosotros de una cosa -junte mis manos por debajo de la mesa algo nerviosa-
- Cuéntanos cielo -María me entregó la taza de infusión y le agradecí-
- Antes que nada quiero que sepais que sois como una familia para mi -intente sonar fuerte sin quebrarme- y que os debo mucho, muchísimo.
- No tienes que agradecernos nada -dijeron sonriendo cálidamente- eres como una hija más para nosotros, siempre lo fuiste Aria.
- Gracias -sentí mi voz cortarse pero lo disimulé- yo... en el orfanato he pasado unos años muy buenos con mis amigas pero también muy duros -asintieron despacio- solía pensar que me quedaría siempre ahí, como si estuviera en una burbuja en la cual no me podían hacer daño... pero nunca creería que fuera a salir gracias a vosotros. Al principio estaba asustada por conocer más mundo y por irme con unas personas que creía que eran desconocidas para mí, pero ha merecido la pena -les sonreí- aun así siento que no es suficiente para crecer como persona, que necesito algo más -el padre me miró con una pequeña sonrisa, seguro sabía lo que quería decir y asintió con su cabeza animándome a hablar- necesito independizarme y.. sé que solo llevo dos años aproximadamente con vosotros pero quiero valerme por mi misma y conocer más cosas fuera de estas cuatro paredes -recogí todo el aire que había soltado en tan poco tiempo- no pienso irme a otra ciudad ni nada solo... un pequeño apartamento o piso para mi y tener mi espacio sin tener que quitárselo a nadie.
- Mi niña... -María se limpio los ojos con un pañuelo- nunca lo has quitado y siempre serás una más en esta casa.
- Respeto tu decisión Aria y te vamos a seguir ayudando con los estudios -iba a hablar pero me corto- digas lo que digas, es algo de lo que nos hemos hecho responsables.
- Pero tengo la herencia de mis padres puedo... -me cortó de nuevo-
- Pues ese dinero lo guardas para ti y tus necesidades, o para pagar el piso -asentí porque sabía que no cambiaría nada-
- Eres muy madura Aria -dijo María- tus padres estarían orgullosos de ti -asentí lentamente-
- Muchas gracias por todo.

Me fundí en un gran abrazo con ellos que necesitaba desde hace mucho tiempo. Se sentía bien saber que iban a estar ahí pasara lo que pasara.

BELÉN

Estaba con las niñas bailando alrededor de la mesa en la que estábamos sin parar de reír, habíamos presenciado una de las mejores caídas que había visto en mi vida. Si se hubiera hecho daño el chico no me hubiera reído pero como él también se empezó a descojonar al caerse no me quedó otra.

Todo iba bien hasta que visualicé a mi lado a una persona que conocía demasiado bien como para pasar desapercibida, mi hermano Javier. Se me aguaron los ojos al ver su estado, estaba sentado metiéndose rayas de coca como si fuera lo más normal del mundo, nunca lo había visto así.

No había tenido el valor de ni siquiera devolverme las llamadas en todos estos meses, fueron sus amigos los que me decían que estaba bien pero era mentira, no estaba nada bien y dolía verlo así.

Sentí tanta rabia y coraje que dejé el vaso que llevaba en la mesa y salí del reservado para ir hacía allí. Mis amigas empezaron a llamarme pero pase rotundamente de ellas. Yerar notó mi presencia y negó con su cabeza diciendome que me alejara.

-Belén deberías irte de aquí -dijo preocupado mirando a Javi el cual seguía riéndose con otros y se seguía metiendo esa mierda-
- ¿Y tú eres su mejor amigo Yerar? -dije dolida-
- Belén... no sé qué hacer ya, es la primera vez que se mete no sabía que iban a traer aquí -dijo hecho mierda-
- Estoy decepcionada -le miré duramente- quita de en medio.
- Belén...
- Que te quites -hizo lo que le pedí y me dirigí a mi hermano tocándole el hombro-

Paro de reír al verme ahí parada pero por más que su mirada quería gritar y llorar no se levantó a saludarme, ¿donde estaba mi hermano?

-¿Qué haces aquí? -dijo mirándome-
- ¿Te crees que por hacer eso te vas a sentir mejor? -ni conteste a su otra pregunta-
- No eres nadie para decirme que hacer y que no -dijo seriamente como solo él sabía hacerlo.
- Soy tu hermana -reproché duramente- no te reconozco -dije tristemente-
- No es mi culpa que no lo hagas -evitó mirarme porque sabía que era su debilidad y que no me trataría mal, pero me equivoque esta noche- vete de aquí.
- ¿Todo esto es por ella? No sabes solucionar los problemas como una persona normal -sentía mi cuerpo arder de rabia-
- Esa puta me la suda, al igual que tú -solté una bofetada a su mejilla pero me arrepentí de un segundo a otro- no quiero verte, no quiero verla, NO QUIERO VER A NADIE.

Sentí mis ojos llenarse en lágrimas y como Yerar me echaba hacia atrás. Mi hermano empezó a tirar todos los vasos que había en la mesa y seguridad entró para llevárselo de ahí. Forcejeaba con ellos y todo el mundo miraba como el campeón internacional de Red Bull era consumido por la ira gracias a la droga y a todo lo que había consumido.

-NO QUIERO VERLA -empezó a gritar- ARIA ES UNA PUTA, TODAS LAS MUJERES SOIS UNA MIERDA -siguió gritando hasta que se quebró cayendo al suelo-

Este no era Javi, no era mi hermano y estaba muy lejos de volver a recuperarlo.



































Me mata verlo así
¿Vosotras?

FearlessDonde viven las historias. Descúbrelo ahora