CAPÍTULO 3

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Paso una semana hasta que algo interesante volvio a pasar en la vida de Kyoko, una tarde el equipo de voleibol había tenido un partido con unos hombres bastante mayores, pero por lo que pudo escuchar eso no era lo más interesante, lo más interesante era el hecho de que tenían nuevo entrenador y era el chico de la tienda.

Así que de esa forma logró su objetivo, obtuvo un trabajo y era el trabajo perfecto ya que pasaba literalmente las tres horas de espera para él bus ahí tratando con abuelitas que se quejaban de no ver al queridísimo "Ukai-kun" que era el nuevo entrenador del Karasuno.

-¿Kenjirou-san?.

Detuvo su lectura para poder ver a Yamaguchi y Tsukishima quienes acababan de entrar a la tienda, estaban indudablemente sudados y parecian necesitar una botella de agua, claro que Kyoko sabía el porqué  pero no podía decirselos.

De todas formas había pasado mucho tiempo rogando para no encontrarse con ellos, pero parecia ser bastante difícil, su turno terminaba al mismo tiempo que su entrenamiento.

-Tadashi-kun, hola -estaba muy nerviosa y no pudo evitar reflejaron estirando las mangas de su sudadera tapando de esa forma sus manos.

-¿Trabajas aquí? - Preguntó extrañado y a su lado Tsukishima no parecía importarle el asunto ya que fue directamente hacia la máquina de bebidas.

-S-sí, hace no mucho empeze -le sonrió pero eso no se notó demasiado ya que estaba tapando su boca con su puño- ¿Qué hacen ustedes acá? -dijo ya un poco más calmada.

-Somos del club de voleibol, tenemos un partido así que estamos practicando muchísimo.

Pero claro, ella ya lo sabía, jugarían contra Nekoma en un partido de práctica.

- Eso es genial ¡Hey! - se sobresalto al ver como Tsukishima ponía de golpe en el mostrador dos botellas de agua.

-Tsukki, se más amable - a "Tsukki" no pareció importarle las palabras de su amigo.

-Son seis yenes.

-Debe ser super duro trabajar y estudiar al mismo tiempo -dijo el peliverde al ver el libro de historia japonesa que tenía sobre el mostrador.

-Un poco.

Gracias a sus años fingiendo que no tenia hambre era una mentirosa perfecta, obviamente que era duro, casi ni dormía por las noches en especial por Kaede que había empezado a volver a llorar y su llanto despertaba a todos haciendo que Kaito hiciese un escándalo por culpa de la niña.

Yamaguchi y Tsukishima dejaron un billete cada uno sobre el mostrador uno de forma más agradable que el otro claro.

-Vamos, no puedo llegar tarde -fue la primera cosa que Kei dijo en todo ese tiempo pero no duró mucho ya que se fue del lugar.

-Perdonalo, tuvo un mal día -le sonrió Tadashi nervioso- ¡Adiós Kenjirou-san! -y siguió a su amigo con rapidez.

Pero también era el turno de Kyoko de irse a casa así que se quitó el delantal y lo dobló dejándolo de esa forma perfectamente sobre el mostrador para luego dirigirse a la entrada para esperar a Ukai y así hacer oficial el cambio de turno, lo vio acercarse corriendo ya que estaba bastante tarde.

-Gracias Kyoko.

Se limitó a asentir con la cabeza en respuesta y después de una breve  reverencia corrió hacia la parada de autobús llegando a tiempo pero por consecuencia de la actividad física tuvo ganas de vomitar.

Tuvo suerte esa noche, el bus iba vacío y pudo sentarse para leer sus apuntes de inglés ya que era su examen más cercano.

Cuando llegó a casa toda su familia ya había cenado así que su plato estaba sobre la mesa esperando a ser comido.

-¿Qué tal tu día Kyoko? -le pregunto su padre mientras Kyoko se sentaba a comer.

-Bien -fue lo unico que se limitó a decir antes de comer un trozo de carne.

Su padre la estaba viendo tenía que comer no era una opción, intentaba no verse disgustada con eso pero sabía que estaba haciendo muecas raras cada vez que masticaba.

-Deberías comer más, estas muy delgada.

Su padre tambien era un gran mentiroso al parecer.

- No tengo apetito -en realidad su estómago demandaba muchisima comida en ese momento.

Luego de comer y haber sufrido muchísimo se dirigió a su baño y con ayuda de la parte trasera de su cepillo dental vomito todo lo que acababa de comer.

-¡Kyoko-neesan! -escucho a Keiji gritar desde su habitación y muy pronto apareció ahí con una sonrisa- ¡Volviste!.

-¿No deberías estar durmiendo?.

-Kaori y yo queríamos que nos leyeras un cuento.

No pudo decir que no y termino por leerles alguna que otra leyenda japonesa con ayuda de un libro.

Amaba a sus hermanos, eran la luz de su vida pero odiaba que fueran tan dependientes de ella, fue hacia la habitación de Kaito para avisarle que ya era la hora de irse a dormir pero al final pegó su oreja a la puerta para escuchar la llamada que su hermano estaba teniendo, era demasiado curiosa y cotilla.

-Yo también te quiero muchisimo Sakura... te juro que no te estoy siendo infiel con Mai ... ¡Sakura!

Al parecer Kaito tenía novia y no le había informado a su família, abrió la puerta de un tirón inundando de esa forma sus fosas nasales con un rancio olor a su hermano menor, Kaito no parecía muy feliz con eso ya que lanzó su teléfono celular lejos.

-¡SAL DE ACÁ, KYOKO!.

-A la cama, mocoso, dile a ti novia que tendrá que esperar -rio al ver a su hermano enrojecerse hasta las orejas y después abandono la habitación sin siquiera molestarse en cerrar la puerta.

-¡La puerta!.

Ignoro a su hermano y se dirigió a la habitacion de su madre encontrándose a su progenitora con su hermana más pequeña en la cama, no quizo molestar y siguió su vida con normalidad. Y esa normalidad fue quedarse en la mesa del salón estudiando y haciendo apuntes con ayuda de su fiel amiga la bebida energética que junto con el agua y algunos hielos era su único alimento en el día.

Las luces se apagaron quedando ella solamente con sus libros.

Su vida actualmente era sólo leer libros para la escuela y si bien no se quejaba de aquello estaba bastante agotada de no poder dedicarse tiempo a si misma, estaba agotada de pasar sus días y noches estudiando para después sólo dormir dos horas en total.

Sus ojos se llenaron de lágrimas, estaba estresada, estaba cansada quería tener amigos quería unirse a un club, le gustaría salir a una cafetería pero ni siquiera tenía dinero para eso.

Seco sus mejillas con rapidez cuando escucho a Kaede llorar en una habitación.

No podía permitirse llorar, debía ser fuerte, por sus padres, por sus hermanos y por su futuro.

No podía permitirse llorar, debía ser fuerte, por sus padres, por sus hermanos y por su futuro

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Moonlight  [Tsukishima Kei]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora