CAPÍTULO 8

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El sentimiento de culpa fue algo que se quedó de manera permanente en su cabeza durante todo el fin de semana.

Mientras trabajaba no podía olvidar lo que habia hecho, en ese momento cuando le contó todo a Yamaguchi se sintió bien y liberada pero después la culpa le perseguía queriendo terminar de hundirse pues había arrastrado a su nuevo amigo a algo totalmente innecesaria.

Precisamente cuando su alarma sono a las seis de la mañana el Lunes se sintió nerviosa y no sólo por el examen que tendría eso era lo que menos le interesaba. Ver a Tadashi después de haberle revelado tanta información sobre ella misma le enfermaba, gracias a esto paso todo el camino en el autobús intentando no llorar de los nervios y del hambre.

Había comido todas sus comidas en un gran intento por mejorar pero había terminado por vomitar casi todas ya que su estómago no soportaba nada aunque el hambre le estuviese matando.

Cuando llegó a la escuela cansada como siempre ni Yamaguchi y mucho menos Tsukishima se encontraban en el salón cosa que le pareció bastante rara.

Para su sorpresa el examen había empezado y todavía no llegaban.

Mientras leía un texto sobre el emperador Hiroito la puerta se abrio con escándalo mostrando a su amigo peliverde junto con su mejor amigo totalmente avergonzados, parecian realmente cansados y traían una pelota de Volei en manos.

Claramente recibieron un buen regaño porque de haber llegado cinco minutos más tarde no se les habría permitido entrar a la escuela y terminarían por no poder dar el examen.

Cuando el examen estuvo terminado y el receso llegó Tadashi se le acercó con rapidez bastante nervioso y avergonzado.

-Me quedé dormido -admitió- tuvimos un partido de práctica y estaba bastante cansado

-Ni siquiera jugaste -debatió Tsukishima generando una risa en Kyoko- No entiendo por que te inventas excusas, simplemente te quedaste dormido

-Lo lamento, Tsukki -pidió disculpas con una sonrisa adorable- No quería quedar mal frente a nuestra nueva amiga

Kenjirou hizo un gesto que interpretaron como "No importa" y salieron del salón para dar un corto paseo antes de que la clase siguiente empezara, el paseo fue principalmente para que Yamaguchi pudiese comprar algo para comer.

-¿Desayunaste? -pregunto el peliverde poniendo nerviosa a la chica de ojos castaños

No lo había hecho, pero Yamaguchi no lo tenía que saber, se limitó a asentir con tranquilidad cosa que pareció convencer a el peliverde. Volvieron al salón y empezaron charlar levemente sobre el partido de los chicos contra Nekoma.

-Creo que se me quedó algo en el gimnasio el sábado, voy a buscarlo -murmuró Yamaguchi después de haber rebuscado entre sus cosas un largo tiempo- vuelvo en un segundo

Corrió fuera del salón dejando a Kenjirou y Kei totalmente solos en un claro ambiente de tensión, alguien debía hablar pronto pero Kyoko no sabía que decir pues el empezar conversaciones no era lo suyo, se limitó a observar en silencio sus uñas.

Una manzana apareció repentinamente de un golpe justo entre sus manos apoyadas en la mesa, miro a Tsukishima con la boca abierta pues el era el único se podría hacer algo así.

-¿Eh?

-Engañaste a Yams, no a mi -murmuró avergonzado mientras dejaba la manzana en las manos de Kyoko quien se habia quedado petrificada- tomalo como una disculpa ¿Bien?

-¿Yamaguchi... te contó?

-No -se apresuró a decir el rubio- pero todo encaja, casi te desmayas en deportes, sales corriendo al baño cada vez que comes algo y evitas hacerlo a toda costa, el viernes después de tu conversación con Yamaguchi él parecia realmente preocupado por tu alimentación, es simplemente atar cabos -dijo todo con simpleza mientras se apoyaba en una de sus manos para poder mirar por la ventana

-N-no se de que hablas... yo no...

-No le diré a nadie, no me interesa en realidad -Fingió disinteres- pero eres amiga de Yams y si él esta preocupado por ti yo también

¿Acaso no podía decir una excusa mejor?, una pequeña sonrisa se dibujo en los labios de Kenjirou.

-Perdón por gritarte -murmuró tras un corto silencio recibiendo una mueca de aceptación como respuesta- pero te lo merecías

-Supongo - se encogió de hombros restandole importancia al asunto- come esa mierda rápido.

Asintió para luego dar una gran mordida a la roja manzana de Tsukishima.

Quizá Yamaguchi tenía razón, en realidad Tsukishima no era tan malo

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Estaba en la tienda leyendo un aburrido libro de química cuando un peligris ya bastante conocido llegó al lugar por un refresco.

-Kenjirou ¿No? -pregunto dejando un refresco frente a ella y Kyoko se limitó a asentir avergonzada como siempre

-Sugawara ¿No?

-Ese soy yo -dijo con una brillante sonrisa, Kyoko no pudo evitar pensar en que de esa forma se remarcaba su lunar, le entregó el dinero en sus manos- Creo que te hice pasar un mal momento el otro día, lo lamento

-Esta bien - dijo la de cabellos naranjos mientras calculaba el cambio- Fue mi culpa por espiar de todos modos

-Podrías entrar al equipo femenino si te interesa el voleibol

-Ya no juego -le entregó el cambio pero Sugawara no se fue del lugar

-O podrías ser mánager del equipo, iremos al intercolegial y...

-No me interesa, pero gracias

- Es una pena -sonrió- adiós Kenjirou-chan

-Adiós, Sugawara-senpai

Pudo ver como a él le brillaban los ojos al escuchar eso para despues desaparecer.

Desde los trece años que no le planteaban la posibilidad de volver a jugar y en realidad nunca lo había pensado pues sentía que había abandonado el voleibol de manera definitiva, además su cuerpo no soportaría ya el cansancio de un partido como lo había hecho en el pasado.

Su estilo de vida había dejado muchas huellas en ella, no sólo se cansaba con rapidez, su cabello se había vuelto quebradiso y el teñirselo sólo había empeorado la situación. Otra cosa te habia notado era que aunque intentase comer de manera normal su cuerpo no lo podía soportar, llegaba un momento en el que su estómago simplemente no podía recibir más comida y se cerraba por así decirlo, de comer más en esos momentos terminaria vomitando pero de manera involuntaria.

Aunque tuviera fuerza se voluntad para volver a comer ya era imposible volver atrás y eso quiza era de lo que más se arrepentía pues en un principio a los trece había pensado que podría controlarlo, que podría parar cuando quisiera, pero no era así, su problema ya estaba fuera se control y era imposible detenerlo sin ayuda médica y como Kyoko nunca pediria ayuda pues no era capaz de hacerlo terminaria falleciendo de desnutrición en cualquier momento.

Por eso tener a Yamaguchi en su vida le hacia bien, pues sentía la necesidad de enorgullecerlo y verlo sonreír por ella. Ahora Tsukishima se sumaba a ello lo cual sólo aumentaba la presión que sentía, pero no era una presión desagradable, al contrario se sentía bien al saber que se estaban preocupando por ella.

Quizá todo podría mejorar.

Quizá todo podría mejorar

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Moonlight  [Tsukishima Kei]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora