La puerta resonó con fuerza de manera repetida. Los golpes retumbaban por toda la casa despertando así a cualquiera que siguiera durmiendo. La resaca y el ambiente cargado del alcohol se percibía en el entorno. Peter salió de su habitación tan solo con unos pantalones de pijama a rayas celestes. Sus alborotados ricitos iban de un lado a otro de su cabeza sin ningún sentido. En ese momento, Sophia se asomó por la puerta de su dormitorio.
- ¿Qué ese ruido? - preguntó Sophia intentando despegar aún los ojos. La chica llevaba aquel horrendo pijama de conejitos y Peter sonrió divertido al descubrirlo. Era realmente adorable.
- Seguro que esos idiotas han descubierto que no tienen cómo cargar sus móviles ni cómo conectarse a Internet.
Aquel impetuoso sonido en la puerta hizo ensordecer sus oídos por un segundo. Peter pasó junto Sophia rozando levemente sus brazos y entró en el cuarto de la chica. Sophia siguió en seguida sus pisadas sin saber muy bien qué pretendía hacer. El joven abrió el balcón y salió al exterior para observar a sus visitantes. Alex levantó la cabeza en cuanto vio asomar al chico en la habitación de Sophia. No pudo evitar fijarse en su torso desnudo. Mordió su lengua por un momento y puso los ojos en blanco. Sophia apareció tras él, escondiendo parte de su cuerpo tras su espalda. Un suspiro inconsciente salió de los labios de Alex.
El sol hacía apenas una hora que había aparecido en el cielo y el tenue azul iluminaba el horizonte de la ciudad de Chicago.
- Siento haberos cortado el polvo - exclamó Damon al ver a la pareja erguida en el balcón. - Pero tenéis varias cosas que nos pertenecen.
Anna salió en ese momento por el ventanal sosteniendo el router entre sus manos. Uno de los tirantes de su pequeño camisón negro caía de su hombro y sus rizos desmelenados la hacían parecer una leona.
- ¡Estas no son horas! - exclamó tirando el wifi desde esa altura. El aparato reventó contra el suelo provocando un leve estruendo. Cables y piezas sueltas volaron por las briznas de hierba.
- ¡Abre la puerta ahora mismo o la echo abajo! - gritó Damon lleno de ira. Sus ojos desprendían llamas ante lo que acababa de hacer la chica.
- Atrévete a hacer eso y llamo a la policía por allanamiento de morada. - Anna no iba a permitir que aquellos imbéciles destrozaran de nuevo su hogar. Tenían que aprender que su lugar estaba ahí, justo debajo de ellas.
El resto de los miembros de Alpha Roar comenzó a aparecer por el balcón intrigados por aquel escándalo que acababa de formarse en apenas un momento. Eleanor observaba a los cuatro chicos allí plantados sin intención aparente de abandonar su posición. El hecho de ver allí a Dan no la sorprendió demasiado, por mucho que hubiese sido simpático con ella no quitaba que fuera como el resto. Un soberbio presuntuoso. El único de los integrantes de Sigma Alpha que había optado por mantenerse al margen de aquella disputa había sido Will y Sophia no había pasado ese hecho por alto.
- Nos debéis un router nuevo, imbéciles - exclamó Chris interviniendo para ayudar a su amigo.
- Nosotras no os pedimos que nos limpiaseis la casa cuando la dejasteis hecha un desastre. - Haley no pensaba dejarse pisotear por aquellos engreídos. - Será mejor que os vayáis.
- Deja de decirme lo que hacer. Yo no soy como tu novio.
Jason avanzó hasta el filo de la barandilla dispuesto a saltar desde esa altura para partirle la cara a aquel estúpido si era necesario.
- No quieras empezar una pelea conmigo. - le amenazó.
- ¿Pelea? Creo que sería un poco patético dejarte sin nariz delante de tanta gente.
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Alfa
RomanceLos clichés siempre funcionan por algo... Bienvenidxs a su giro de 180º. Cuatro chicas líderes de la fraternidad más importante de toda la Universidad de Chicago. Alpha Roar. Conocida en todo el campus. Exitosa en todo Chicago. Todo se desmorona cua...
