Una nueva esperanza

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–El caso de Midoriya es el más grave de los tres, podríamos empezar con él, pero nos gustaría aprender un poco más sobre tu singularidad pequeño. Supongo que sabrán de Chiyo Shuzenji más conocida como Recovery Girl, sus singularidades son similares y ella llegó a su límite con el tratamiento hace unas semanas. –Explicó el doctor encargado de los tres jóvenes.

–Nuestra singularidad es la reactivación celular, aceleramos el proceso de sanación y podemos lograr una recuperación completa. Me gustaría poder ayudar también, pero desde el ataque del año pasado perdí mi singularidad, a veces siento que la recupero por momentos, pero no quiero hacerme ilusiones. –Dijo apenado el padre.

–Oh es un don bastante peculiar, también tengo entendido que no desgasta la energía del paciente, estoy esperando a verlo en acción. Lamento su pérdida Sr. Shimano, ésta oleada de crímenes nos han afectado a muchos, pero supongo que podrían realizarle algunos estudios aquí ¿verdad? –Sugirió Recovery.

–Sí, es una singularidad que resulta muy necesaria en nuestro panorama actual, si pudiéramos recuperarlo sería de mucha ayuda, contamos con ustedes. –El doctor hizo una pequeña reverencia y llevó a ambos a un cuarto a colocarse la vestimenta necesaria para ingresar a las salas.

Tal como mencionaron antes Ingresaron primero a la sala de Midoriya. Todos estaban expectantes, incluso algunos practicantes se encontraban ahí para tomar notas. El pequeño se sentía nervioso, se acercó lentamente a su héroe y no logró reconocerlo, en verdad se encontraba muy mal. Cayeron un par de lágrimas que nadie notó porque las controló al instante y decidió utilizar la energía que tenía en sanar a su héroe en lugar de llorar, porque eso hacían los héroes.

Buscó alguna parte de su cuerpo que no estuviera vendada o con muchas vías conectadas, se acercaron un par de enfermeras para descubrir una de las piernas. Se estaba recuperando de múltiples fracturas y además tenía quemaduras graves. Puso sus manitas temblorosas y se concentró todo lo que pudo, sería día largo.

En la sala de espera se encontraba su hermana Mahoro, le habría gustado ir a ver a los héroes también, pero su singularidad no era muy interesante. Movía las piernitas con la cabecita gacha tratando de encontrar algo divertido en las líneas del suelo mientras suspiraba.

–¡La sesión de hoy fue genial! Tu hombro está casi recuperado, pronto podrás volver a entrenar, no lo puedo creer. –A pesar de estar notablemente cansado, Kirishima no dejaba de brindar ánimos a su compañero que no se veía satisfecho con los logros del día.

Bakugo estaba por suspirar profundamente cuando logró ver a la pequeña sentada. ¿Podría ser ella? No estaba enterado de la operación, Kirishima obvió todo detalle porque sabía que se habría deprimido más al no poder asistir.

–Oye niña. –La pequeña volteó al instante al reconocer la voz.

–¡Eres tú Bakugo niichan! –Corrió a abrazarlo y éste se dejó.

Su compañero pelirrojo no podía creer lo que estaba viendo, después de tanto tiempo lograba ver una sonrisa en el rostro de su compañero, pero no una siniestra como solía ser, era una sonrisa llena de ternura. Parpadeó un par de veces para asegurarse de que no estaba alucinando y casi se queda sin aire cuando vio como el chico más explosivo que había conocido, tanto en singularidad como en carácter, se agachaba para cargar y profundizar el abrazo con la nena.

–¿Estás bien? Katsuma vino para ayudarlos a ti y a Deku, está ahora mismo con él, ¡siéntate conmigo y vamos a esperarlo! Aunque yo te veo bastante bien ¿eres muy fuerte no es así onii chan?

–¡Ja! Claro que soy mucho más fuerte que ese debilucho, desperté a la primera semana y muy pronto volveré a entrenar, dejaré muy atrás a ese maldito nerd.

My Messy AcademyDonde viven las historias. Descúbrelo ahora