Noches de recuerdos

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Si no era suficiente que sus manos estuvieran unidas, la manera en la que soltó aquella frase y los miles de significados que un adolescente hormonal podía darle golpearon con fuerza al chico eléctrico que había tomado una tonalidad roja tan intensa como la mitad izquierda de su compañero ahí presente.

–Ji... Jiro basta por favor, tengo que ir al baño, regreso. –Salió caminando lo más rápido que podía dejando a su compañera confundida y a los dos espectadores a punto de explotar a carcajadas.

–¿Es en serio? ¿Justo ahora, me dejarás así? –Mina no pudo contenerse más y empezó a reír fuertemente al ver que su amigo había empezado a correr después de escuchar las últimas preguntas de su pareja de ejercicio.

Logró entender lo que había sucedido después de que lograra entender la explicación de su amiga rosada entre sus carcajadas. No sabía cómo le daría la cara de nuevo a su compañero. Pero la culpa era de él, no tenía por qué malpensarlo, ella realmente estaba emocionada con la idea.

Luego de pensarlo mejor recordó que nadie había tocado antes sus jacks y que éstos eran muy sensibles, así que en realidad fue bueno que no llegaran a tener ese contacto. Suspiró profundamente mientras tiraba la cabeza para atrás terminando de escuchar cómo su compañera contaba con lujo de detalle, y mucha emoción, lo sucedido en el campo de entrenamiento a sus demás compañeras.

–Oh Jiro, que desafortunado malentendido, pero no debes preocuparte, no fue culpa tuya. –Momo trató de calmarla tocando con suavidad su hombro.

–Es cierto, los chicos están en esa edad, sólo no le hagas caso, probablemente el mismo vuelva a hablarte como si nada hubiera pasado. –Agregó Toru, aún divertida por el relato.

–Bueno, no creo que sea cosa de todos los chicos, es que estamos hablando de Kaminari, que por algo es el amigo de Mineta, así que con mayor razón debes despreocuparte Jiro. –La pelivioleta sonrió a la castaña, aunque su frase de consuelo la había incomodado más que animado.

–Bueno, también fue culpa mía, estaba muy emocionada porque no sabía qué hacer con el ejercicio y de pronto apareció una luz, pensé que todo ya estaba solucionado y actué por impulso. –¿Estaba defendiendo al idiota? No entendía por qué lo hizo, pero definitivamente no le gustaba que lo compararan con Mineta. Aunque no pudiera negar que, efectivamente era un coqueto sin remedio y tal vez un gran pervertido.

–*kero* Puedes intentarlo después de todas formas, suena muy interesante, podrían aprender a comunicarse enviándose mensajes secretos *kero* -Jiro se sonrojó un poco pensando en esa idea. Pero sólo serían mensajes bobos de seguro, nada especial, porque eran muy buenos amigos y nada más.

–¡Ohhhh como un par de espías! ¡Eso suena súper! Solo ten cuidado cuando se lo propongas. –Mina no pudo evitar recordar nuevamente la escena y reanudar las risas.

–Al menos ustedes tienen una conexión después de todo, yo no sé qué haré con Bakugo-san *kero*

–Es cierto, sólo espero que no intente probar sus explosiones contigo de nuevo. –yaoyorozu se veía muy consternada, pues ella pudo verla usando sus habilidades a tope para salir ilesa de la práctica.

–Vaya, éste ejercicio parecía ser más sencillo, ojalá las cosas mejoren, tenemos tiempo para entregar nuestro informe, aunque empiezo a dudar que dos meses sean suficientes. –Todas las chicas suspiraron al recordar el informe gracias a Toru. Se dedicaron a comer en silencio, luego tendrían clase con el director Nezu, qué agobiante día.

En la noche llegaron como los días anteriores cansados directamente a sus cuartos. Ochacho pensaba lo bien que se había recuperado su compañero, era reconfortante verlo tan animado como antes. De alguna forma, estaba esperando con ansias a ver las ideas que se le ocurrirían para trabajar con Mineta, después de la demostración de la mañana sabía que sería algo sorprendente, siempre era sorprendente con él.

My Messy AcademyDonde viven las historias. Descúbrelo ahora