Capítulo XVII

23 2 5
                                        

— ¿ZaMa? — pregunto Esteban volteando a ver la escena que sus dos amigos estaban fotografiando.

— ¿Qué? — preguntaron volteando a ver a Esteban.

— Si juntamos sus nombres da ZaMa— explico.

— Si es cierto— dijeron ambos.

Nuevo nombre de ship desbloqueado

Paso una hora y media y finalmente terminó la película.

— Al fin — dijo Edgar estirándose.

— Siento que le faltó resolver algunos asuntos— dijo Esteban.

— Eso es porque la película está dividida en 2 partes— comento Daihi.

— Eso lo explica— dijo Yisus.

— ¿Pongo la continuación? — pregunto Jamal.

— Pues ya que, ya estamos aquí— dijo Esteban mientras se volvía a acomodar en el sillón.

— ¿Eso es un sí? — pregunto con algo de duda Jamal.

— Si, — le contesto Edgar— y sirve para ver si este se despierta— dijo señalando a Manuel quien aún se encontraba dormido.

— Entendido— dijo Jamal y puso la segunda parte de la película.

Y así nuevamente se quedaron viendo la película, pasaron 3 horas, que fue lo que tardo en terminar la película.

— ¿Por qué una película dura tanto? — pregunto Sebastián mientras bostezaba.

— No lo sé, pero estuvo buena— dijo Esteban.

— Pues no creo que tanto— dijo Sebastián— sino, ¿por qué Edgar y Yisus se quedaron dormidos? — pregunto señalando a los mencionados.

— No, pues no sé— contesto Esteban encogiéndose de hombros.

— Bueno, ya es tarde, mejor nos vamos, ¿no? — le pregunto Sebastián a Esteban.

— Si— contesto Esteban, pero había algo que lo hacía dudar, los tres chicos que se encontraban dormidos— pero ¿y ellos? — pregunto.

— Pues toca despertarlos— dijo Sebastián mientras intentaba idear una manera de hacerlo.

— Edgar— llamo Esteban mientras lo movía.

— Dejen dormir— contesto Edgar y volvió a dormir.

— No pues ni quería— se quejó Esteban al ser ignorado.

— Manuel— esta vez intento Sebastián despertar al nombrado, pero este ni se movió, es más hasta se acomodó— pinche chamaco— se quejó al ser ignorado.

— Yisus— esta vez Esteban intento despertar al otro chico.

— ¿Qué? — pregunto entre sueños.

— Nos tenemos que ir— le aviso

Esteban.

— Está bien— dijo mientras se levantaba y se frotaba uno de sus párpados.

— Listo— dijo Esteban orgulloso, al fin alguien le había hecho caso.

— ¿Y los demás? — pregunto Sebastián mirando a los dos chicos aún dormidos.

— No sé— contesto Esteban.

— Los abandonamos— sugirió Sebastián con una leve sonrisa.

— Suena bien— dijo Esteban— pero luego se van a enojar— dijo resignando a la idea.

Eight beating heartsDonde viven las historias. Descúbrelo ahora