Capítulo XXXI

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Capítulo Estamal

Tengo hambre— se quejo Mai saliendo de su salón de clases.

— Yo también, el profe nos dejó salir muy tarde— apoyo Esteban.

— Vamos a comer— dijo Mai.

— No sería mejor que cada quien se fuera a su casa— contestó Esteban.

—Bueno, lo que pasa es que yo he querido ir a una cafetería que abrió recientemente pero no he podido ir, porque no tengo con quien ir— explico Mai.

—Bueno si quieres vamos— contesto Esteban. Y así fue como los tres chicos fueron hacia la cafetería. No pasaron mucho desde que empezaron a caminar y llegaron a la cafetería.

—Esa cafetería yo ya la conocía— comento Esteban sus dos acompañantes lo voltearon a ver de una manera extraña y confusa— es que anteriormente sólo la vi de pasada ya que iba la papelería que está un poco más abajo— explico.

—Bien, entonces entremos— dijo Jamal mientras ya estaba entrando a la cafetería, no pasó mucho para que Mai y Esteban lo siguieran.

—Buenas tardes— saludo una joven que se veía muy parecida a alguien que ellos conocían.

— Buenas tardes— saludaron a la mujer que los llevó hasta una mesa donde pudieron sentarse, ahí empezaron a hablar sobre algunas cosas.

— Esa persona me recuerda mucho a alguien que conozco— dijo Esteban intentando recordar a quien.

— Se parece a Zac, ¿no?— comento Jamal.

— Si es cierto— dijo Esteban sorprendió, hubo un momento de silencio algo incómodo, no pasó mucho y está vez apareció un chico de cabello negro y un poco largo.

— ¿Que van a pedir?— pregunto amablemente Logan.

— Yo quiero un café espresso— dijo Jamal después de ver un poco el menú

— Yo también— dijo Esteban.

— Yo un mocha— dijo Mai.

— ¿Algo más?, ¿Algún postre?— pregunto Logan.

— Yo voy a querer un pastel de fresas— dijo Mai.

— Un pastel de chocolate para mí— dijo Esteban.

— Unos panqueques— dijo Jamal.

— En un momento lo traigo— dijo Logan con una leve sonrisa y se retiró.

No pasó mucho y llegó Logan con lo que habían pedido y lo comenzó a repartir.

— Si necesitan algo más no duden en pedirlo— dijo Logan y se retiró.

— Por cierto, Esteban ¿Me prestarás tus notas un momento?, es que no le entendí a lo que explico el profe— dijo Mai después de tomar un sorbo de su café y un trozo de su pastel de fresas.

— Si— respondió Esteban mientras empezaba a buscar su libreta en su mochila— aquí tienes— dijo mientras extendía la libreta y le daba un sorbo a su café.

— Gracias— dijo Mai y comenzó a buscar las notas que quería.

Paso un rato y continuaron "comiendo" en silencio hasta que Mai rompió el silencio.

— Oye Esteban— llamo la chica y Esteban la volteo a ver— esta parte— dijo señalando— ¿Qué no está mal?— pregunto mientras lo analizaba.

— ¿Por qué?— pregunto Esteban mientras miraba el problema.

— Es qué si sumas estos dos no te da el resultado que aquí tienes— explico Mai.

— Si es cierto, a ver— dijo mientras tomaba su libreta y comenzaba a revisarla.

Eight beating heartsDonde viven las historias. Descúbrelo ahora