Capítulo III

44 3 16
                                        


— ¿Por qué gritas? — pregunto Edgar mientras lo volteaba a ver a Esteban.

— Porque si no, no me hacen caso— contesto Esteban con cara de molestia, pero también intentaba no reírse por los nervios y lo gracioso que fue el momento.

— Mejor hubieras gritado tu "ya" tan emblemático— dijo Edgar mientras se empezaba a reír al igual que Sebastián quien había escuchado lo que dijo.

— ¡Yaaa!— dijo Esteban intentado recrear aquel grito memorable, de hace algunos meses, y empezaba a reír.

— ¡Ya no te salió! — grito Sebastián desde su lugar mientras seguía riendo.

— Ah— se quejó Esteban mientras se aguantaba la risa solo para intentar hacer notan la "tristeza".

Los demás chicos no sabían exactamente que hacer, pues ninguno de ellos, además de los tres que se estaban riendo focas con retraso mental, entendían la conversación, si es que así se le podía llamara.

— ¿Qué es eso de "ya"? — se atrevió a preguntar Manuel con algo de duda e intriga.

— Es una larga y graciosa historia— dijo Sebastián mientras miraba en dirección al cielo.

— ¿Qué miras? — pregunto Manuel algo confundido mientras veía en la misma dirección que su amigo.

— Esa nube— respondió mientras señalaba una nube que iba pasando.

— Deberás contigo— se quejó Manuel mientras se daba un leve golpe en la frente, por haber creído que su amigo realmente veía algo relacionado a aquel suceso.

— ¿Qué? — pregunto Sebastián con un tono de total confusión, mientras se aguantaba las ganas de reír.

— Bueno ya — rompió el silencio— ahora tengo varias dudas que resolver— se quejó Eduardo.

— ¿Cuáles? — pregunto Sebastián fingiendo inocencia e ignorancia.

— ¿Qué es eso de "ya"?, ¿Y cómo es que llegamos a esta situación? — pregunto Eduardo, haciendo referencia a la anterior "discusión".

— ¿Así cómo? — preguntaron Edgar, Esteban y Manuel

— Cállese— susurro Sebastián— yo estoy contando esa historia— se quejo antes del posible regaño por parte de los involucrados en la historia, por la distribución de su información.

— ¿Qué historia? — preguntaron Manuel, Esteban y Edgar al mismo tiempo con un tono algo molesto por la idea que se hicieron, que estaba haciendo su amigo.

— No lo sé, tu dime — contesto Sebastián.

— Sebastián— lo llamaron los tres chicos en busca de la respuesta, que para ellos ya era obvia.

— ¿Qué paso? — pregunto mientras los veía en un intento de parecer inocente, hasta que comenzó a retroceder lentamente.

— ¿Qué historia? — preguntaron nuevamente Edgar, Esteban y Manuel.

— Si quieren escucharla tomen asiento, que la historia debe de continuar— aviso Sebastián, lo que ocasiono que los demás se lo quedaron viendo cómo "y este loco qué"— esto se remonta a hace, no me acuerdo cuánto tiempo— intento recordar así que paro su narración.

— Ya cuenta tu gran historia— exigió Edgar un poco molesto pues estaba alargando mucho el inicio, y se veía claramente que era a propósito.

— O pues, no me dejan contar tranquilo— se quejo mientras miraba a Edgar acusatoriamente.

Eight beating heartsDonde viven las historias. Descúbrelo ahora