Capítulo XL

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La siguiente semana, más específicamente el martes

— Hola, hola— saludo un chico a Sebastián, mientras pasaba su brazo por sobre los hombros de Sebastián

— Hola— le devolvió el saludo

— Tan frío como siempre— dijo el chico

— Hola— volvió a decir pero está vez con una sonrisa forzada

— Déjalo como antes— dijo aquel chico mientras se reía

— ¿Que quieres?— pregunto Sebastián mirándolo con algo de molestia fingida

— Tan serio y frío como siempre, no cambias— dijo mientras hacía una pose de drama

— ¿Algo que necesites?— volvió a preguntar Sebastián intentando no reírse

— Ya ríete— le exigió

— No, porque luego tu novio se pone celoso y me anda mirando feo— dijo Sebastián ya riéndose

— Eso no es cierto— dijo otro chico llegando

— Eduardo, hasta que sales, ya te estaba esperando— dijo él chico

— Perdón Sid— dijo Edu mientras lo abrazaba ligeramente por la cintura

— Esperen, ¿Entonces si son?— pregunto Sebastian viendo lo que hacían aquellos chicos

— Si— contestaron ambos

— ¿Qué?¿Cuándo?¿A qué hora?¿Dónde?, Cuenten— dijo Sebastián mientras aún seguía sorprendido

— Hace dos semanas, no sé la hora, aquí en la escuela— respondió Sid

— ¿Y por qué no dijeron nada?— pregunto Sebastián

— No preguntaste— respondió Eduardo

— Hijos de sus madres— se quejo Sebastián— pero bueno, felicidades por su relación— los felicito

— Gracias— respondieron ambos

— ¿Y si me ayudas con mi tarea?— pregunto Sid a Sebastián, mientras nuevamente iba a recargar su brazo sobre los hombros de Sebastián

— Pídele ayuda a tu novio— dijo Sebastián en forma de queja

— Está bien menso, no sabe nada— contesto Sid lo que ocasionó que Sebastián se riera y Edu lo mirara de forma incrédula

— Oye— se quejo Eduardo

— Perdón, pero es cierto— dijo Sid

— Tengo clases así que me voy— dijo Sebastián mientras intentaba quitar el brazo de Sid de sus hombros

— Antes explícame mi tarea— dijo Sid intentando convencerlo

— Presta atención en clase— le dijo Sebastián— yo tengo que ir a mi clase— volvió a decir

— Pero es que es aburrido— se quejo Sid

— ¿Qué tema es?— pregunto Sebastián ya casi apunto de rendirse

— Es de...— no termino de hablar pues alguien lo interrumpió

— Te estaba esperando, y estás aquí— le dijo Alem a Sebastián

— ¿Qué?— pregunto Sebastián en un susurro

— Si, claro clase— dijo Sid mientras quitaba su brazo y empujaba levemente a Sebastián contra Alem— si era eso solo tenías que decirlo, nos vemos después— se despido Sid mientras iba con Eduardo y comenzaban a caminar hacia quien sabe dónde

Eight beating heartsDonde viven las historias. Descúbrelo ahora