Capítulo IV

47 3 7
                                        


— Bueno hasta aquí cuento yo— sentencio Sebastián con algo de cansancio.

— ¿Por qué? — preguntaron los demás algo confundidos por lo repentino de la sentencia del rubio.

— Porque ya hablé mucho y ya me dolió la garganta, aparte lo que sigue no me lo sé, no estuve presente, bueno sí, pero solo vi el final— explico Sebastián— le toca a alguien más— finalizó mientras se cruzaba de brazos.

— ¿Y qué parte sigue? — pregunto Manuel.

— Cuando Elli se confesó— contesto Sebastián mientras alzaba sus dos pulgares.

— Oye, eso no es de su incumbencia— reclamo Elli quien se encontraba no muy lejos de ahí, pero lo suficiente para aparentar que no estábamos hablando con él.

— Demasiado tarde, ya lo es— contesto Sebastián con una sonrisa burlona.

— Chismosos— lo acuso.

— Si, ahora guarda silencio que yo si quiero saber que paso— dijo Sebastián mientras volteaba a ver a Esteban que era el único que sabía que había pasado, hasta donde ellos sabían.

— ¿Que? — pregunto al notar la mirada de Sebastián.

— Cuenta— pidió Sebastián en forma de berrinche.

— ¿Y yo por qué? — se quejó Esteban mientras ahora el se cruzaba de brazos.

— Porque hasta donde yo sé, tú eres el único que sabes aparte de Elli, y no creo que él quiera contarlo— explico Sebastián mientras sentía la mirada de Elli molesto.

— Está bien, pues— se resignó Esteban.

Hace 3 semanas y 3 días

— ¿Estás listo? — pregunto Esteban a Elli.

— No— dijo nervioso— me tiembla todo— confeso mientras todo su cuerpo temblaba.

— Tranquilo, todo va a salir bien, solo ve y dile— lo ánimo Esteban— yo te apoyo— le siguió dando ánimos.

— Está bien, gracias— dijo Elli con una leve sonrisa, tomo aire un par de veces en busca de también tomar valor.

— Ve— dijo mientras veía como aparecía en el lugar JM.

— Hola Elli— saludo mientras veía a su amigo acercarse, aunque se veía bastante nervioso, lo que causo que el contrario lo mirara extraño.

— Hola JM— saludo Elli, mientras comenzaba a jugar con sus manos.

— ¿Por qué me dijiste que viniera aquí? — pregunto con una leve sonrisa, aunque aun extrañado por el comportamiento de su amigo.

— Pues solo quería decirte algo— dijo mientras lo miraba con un gran sonrojo lo que causó que su contrario confusión y nerviosismo.

— ¿Y qué es eso algo? — pregunto curioso, aunque ya se hacia una idea de lo que sería.

— Tú... me gustas— soltó de golpe Elli causando un shock para su contrario.

— Yo pensé que se iba a echar para atrás— dijo Esteban seguido de un suspiro.

— ¿Sobre qué? — pregunto una voz desconocida para él.

— Sobre su confesión— contesto Esteban sin prestar atención pues estaba completamente distraído con la escena.

— Entonces no es de mi incumbencia— respondió mientras bajaba de aquella parte alta y de dirigía hacia alguna parte, desconocida para para el joven de cabello lila.

Eight beating heartsDonde viven las historias. Descúbrelo ahora