Capítulo XIX

20 3 8
                                        

Capitulo con Aadgar (Aaron y Edgar)

Pasaron 3 días desde aquel día y todo iba "normal", bueno, a excepción de que Aaron y Daihi habían empezado a juntarse más con Edgar, Les y Sebastián, a la hora de clase.

— Estoy aburrido— se quejó Daihi mientras se sentaba en un escalón.

— No hay nada que hacer— dijo Les sacando un suspiro.

— En lo absoluto— se quejó Sebastián mientras empezaba a ver su celular.

— Se pasa esta gente— se quejó Edgar.

— ¿Por qué? — pregunto Sebastián volteando a verlo.

— Es que no mandan el mensaje— contesto mientras seguía mirando su celular.

— ¿Qué mensaje? — pregunto Aaron algo confundido, pues Edgar no es de estar esperando mensajes.

— El encargado del club de danza— contesto.

— ¿Para qué? — pregunto Daihi.

— Para saber cuándo tengo que ir a recoger mi vestuario— contesto mientras apagaba la pantalla de su celular.

— ¿Vestuario para qué o qué? — pregunto Aaron aún algo confundido.

— Pues para cuando sea la presentación, para que más— contesto.

— ¿Presentación? — preguntaron todos.

— Si, nos vamos a presentar en la fiesta patronal de aquí— respondió.

— ¿Y eso cuando es? — pregunto Sebastián todo perdido.

— Por finales de agosto— contesto Les.

— Ah ya— respondió Sebastián.

— ¿Y de qué trata eso? — pregunto Daihi.

— Es como el aniversario de aquí, de la ciudad— explico Les.

— ¿Y podemos ir a ver? — pregunto Daihi con algo de emoción, pues no sabía de qué trataba y tenía curiosidad.

— Si, es un evento público— contesto Sebastián.

— No, no vallan— contesto Edgar alterado.

— ¿Por qué? — pregunto Aaron.

— Pues, porque no— contesto con simpleza.

— Sospechoso digo yo— dijo Sebastián enfocándose en su amigo.

— Si— apoyaron Les y Daihi.

— Mejor me voy por un jugo— dijo Edgar intentando salir de aquella situación.

— Yo voy— se ofreció Sebastián, lo cual dejo a todos los que lo conocían de antes sorprendido, ya que este nunca se quiere mover o hacer algo.

— ¿Estas bien? — preguntaron Edgar y Les.

— Si— contesto, él no quería específicamente ir, pero si tenía algo que hacer en el camino así que tenía que ir si o si, y era solo, sino no funcionaría.

— Vamos todos— ofreció Daihi.

— No es necesario, yo voy, díganme lo que quieren y denme dinero— fue todo lo que dijo y ya terminaron aceptando. Después de un rato ya todos pidieron lo que querían y dieron dinero, y así fue como Sebastián se fue corriendo con la esperanza de aún hacer los que quería— te alcance— dijo aliviado y cansado, pues como no hace nada el flojo, mientras intentaba recuperar el aliento.

— ¿Qué pasa? — pregunto Zac.

— Tú— dijo y lo miró fijamente.

— ¿Yo? — respondió confundido.

Eight beating heartsDonde viven las historias. Descúbrelo ahora