Capítulo XXVI

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Con Zac y Manuel
— ¿Qué es eso?— pregunto Zac mientras señalaba un puesto que se encontraba al otro lado de dónde estaban.

— ¿Cuál?— pregunto Manuel pues era el más cercano a Zac.

— Eso— dijo y señaló.

— Yo no veo nada— dijo Manuel mientras intentaba ver lo que mencionó Zac .

— Creo que eres tú quien necesita los lentes, no yo— dijo mientras se los quitaba y se los ponía a Manuel, por lo que Manuel lo volteo a ver enojado— es broma, ven vamos— dijo Zac mientras tomaba a Manuel de la muñeca y lo jalaba a dónde estaba señalando.

— Espera— dijo Manuel— no veo con los lentes y me voy a caer— avisó, y como si de una predicción se tratara, piso algo y resbaló.

— Auch— se quejo Zac pues Manuel se estampó contra su espalda— ¿qué no ves por dónde caminas?— pregunto algo enojado.

— Pues no, tus lentes tienen mucho aumento— dijo mientras se los quitaba y se los ponía a Zac, mal, pero se los ponía— ahora me duelen los ojos— dijo mientras se los frotaba un poco.

— No seas exagerado— dijo Zac mientras se colocaba bien los lentes— continuemos— dijo volviendo a tomar a Manuel de la muñeca y lo empezó a jalar.

— ¿A dónde van con tanta prisa? — dijo Vic mientras sostenía a Manuel del brazo, Zac miro al instante a Sebastián, pues según su acuerdo él intentaría entretener a el hermano de Manuel.

— Lo intente— intento decir Sebastián con solo los labios, después de eso se encogió de hombros y salio de vista de aquel trío de chicos.

— Vamos a ver eso— señaló un puesto.

— ¿Por qué van a un puesto de juguetes? — pregunto Vic mientras empezaba a dar pequeños golpes a la mano de Zac para que soltará a su hermano.

— ¿Juguetes?— pregunto Zac.

— Si— contesto Vic pero con un todo de burla— ¿ni siquiera puedes diferenciar que es un juguete?

— Pues de donde soy, no existen ese tipo de juguetes— dijo mientras soltaba a Manuel y luego lo tomaba del brazo.

— Ay, pobrecito— dijo en un tono burlón Vic.

— Si pobrecito de mi, Manuel consuela a este pobre chico— dijo Zac mientras se acercaba más a Manuel para abrazarlo, después solo le sonrió de manera burlona a el hermano del mencionado.

— No lo toques— dijo el hermano de Manuel mientras lo empujaba para que lo soltará.

Para ese momento Manuel ya estaba molesto, estaban jalando sus brazos y luego estaban invadiendo su espacio personal, pero debía de admitir que verlos actuar así era realmente gracioso, así que en lo que mantenía una cara neutral por dentro estaba muriendo de risa.

— Ya sueltenmé — dijo Manuel alejándose de ambos— vamos a ese lugar y punto— ordenó Manuel aparentando molestia.

Una vez llegaron al lugar que era, empezaron a observar lo que vendían.

— ¿Que es esto? — pregunto Zac tomando un rehilete.

— Es un rehilete, como un molino de viento pero chiquito— explico Manuel.

— Mm... Ya veo— dijo mientras lo veía, poco después dirigió su vista hacia donde estaba Manuel también viendo los juguetes

— Te gusta, ¿verdad? — pregunto la señora que atendía ese puesto.

— ¿Cómo? — pregunto Zac viendo a la señora y sintiendo como sus mejillas se volvían de un color rojizo.

— El rehilete— aclaro la señora al ver la cara de Zac.

Eight beating heartsDonde viven las historias. Descúbrelo ahora