Capítulo XXXV

15 3 10
                                        

— ¿Dónde están los vestidores?— pregunto Alem mientras miraba los alrededores.

— Por allá— dijo Manuel señalando a un lugar no muy lejano.

— Yo también voy— dijo Aarón siguiendo a Alem

— Los acompaño— dijo Zac.

— Bueno, a esperar que ellos se cambien y luego vamos nosotros— dijo Esteban después de verlos irse.

Después de un rato en el que casi todos se cambiaron, Zac y Alem solo tenían puesto unos shorts, lo cual llamo la atención de más de una persona, en especial por el abdomen algo marcados de cada uno.

— Necesito dibujar esos abdominales— susurro Manuel mirando detalladamente el abdomen de Zac.

— Yo necesito golpear ese abdomen— dijo Sebastián mirando el abdomen de Alem.

— ¿Qué?— preguntaron Manuel y Sebastián al darse cuenta de lo que había dicho el otro y lo que habían dicho ellos mismos.

— Aquí no pasó nada— dijo Sebastián de manera rápida.

— Nada de nada— apoyo Manuel.

Por otro lado, Aarón tenía puesto un shorts algo largo pero un poco pegado y una playera de manga larga muy pegada, Jamal llevaba lo mismo solo que un poco más holgado el shorts. No pasó mucho y Manuel y Esteban se cambiaron también, una vez salieron:

— Bien ahora sí a aventar a Esteban al agua— dijo Edgar.

— No, yo me aviento solito— dijo Esteban al instante— aparte tú no te cambiaste— acuso Esteban.

— Es qué no le encontré sentido, ni se nadar— explico Edgar.

— Si quieres yo te enseño— ofreció Aarón.

— Bueno— contesto Edgar y así es como Edgar se fue a cambiar para que Aarón le enseñará a nadar.

— Y siguen comiendo pan frente a los pobres— dijo Esteban mirando la escena.

— Tu no comes pan porque no quieres— le respondió Edgar a la distancia.

— ¿Por qué?— pregunto Esteban.

— El pan está a tu lado— grito está vez Aarón mientras señalaba a Jamal, lo que ocasionó que Esteban se sonrojara al igual que Jamal.

— Bueno, a lo que vine— dijo Zac mientras brincaba al agua y salpicaba a los demás, en especial a Manuel que estaba por meterse.

— Está fría— dijo Manuel al ya estar mojado pero solo un poco, Zac solo se rió, lo que hizo enojar un poco a Manuel por lo que terminó saltando al agua para poder salpicar a Zac, lo cual logro.

— Oye— se quejo Zac.

— Tu empezaste— se defendió Manuel, y así sin darse cuenta terminaron jugando con el agua, aventando el agua a la cara del otro.

— Otros que comen pan frente a los pobres— dijo Sebastian con algo de gracia en su tono.

— ¿Tú no te vas a meter?— pregunto Alem a Sebastián al verlo aún en su ropa normal.

— No— contesto después de dudar un poco.

— ¿Por qué?— pregunto Alem.

— En primera, estoy mareado, y en segunda no sé nadar— respondió Sebastian sin dudarlo mucho.

— ¿Quieres que te acompañe?— pregunto Alem.

— No es necesario, ve a nadar— contesto Sebastián.

Eight beating heartsDonde viven las historias. Descúbrelo ahora