11. ¿Vienes a invitarme a bailar de nuevo?

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El final del año se acercaba lentamente y la profesora Sprout le dijo a Briar que estaba a punto de reprobar en Herbología. 

Si bien Briar sabía que no era la mejor estudiante de Herbología, no podía creer que estuviera tan mal.

–Está bromeando– Miró boquiabierta a la profesora Sprout.

La profesora Sprout se ajustó el sombrero incómoda y negó con la cabeza.

–Lo siento, querida. Lamentablemente no estoy bromeando. No te está yendo muy bien en el curso– Ella suspiró.

El rostro de Briar decayó al darse cuenta de lo que esto significaba. Si no podía aprobar Herbología, eso podría perjudicar enormemente sus posibilidades de convertirse en pocionista algún día. Cualquier imperfección podría detenerla del futuro que deseaba, y esto era inaceptable.

–Bueno, debe haber algo que pueda hacer para arreglar esto, ¿Verdad?– Ella balbuceó.

Con una sonrisa tranquila, la profesora Sprout asintió y explicó –Si puedes hacerlo bien en el examen final, aún puedes aprobar el curso e incluso hacerlo moderadamente bien, pero creo que un tutor puede ser lo mejor para ti, querida.

–¿Un tutor?– Briar parpadeó. Ni siquiera había pensado en eso, y no estaba segura de por qué se le había olvidado. Ella no era ajena a la tutoría.

Su padre le había conseguido docenas de tutores cuando era niña para enseñarle lo que necesitaba saber antes de Hogwarts. Estaba estrictamente en contra de las escuelas muggles, pero su madre trató de discutir con él para enviar a Briar a una para entender cómo eran los muggles. A pesar de los valientes intentos de la madre de Briar, su padre siempre fue firme en su decisión de mantener a su hija alejada de los "inmundos muggles". Como resultado, Briar tuvo docenas de tutores para enseñarle lo que necesitaba saber cuando era niña. 

Briar asintió con la cabeza a la profesora Sprout con seriedad. Se preguntó –¿Cómo puedo encontrar un tutor?

La profesora Sprout sonrió levemente mientras se sacaba una hoja del cabello. Ella se rió entre dientes –¡Oh! Ya tengo uno para ti. Mi estudiante más brillante ha accedido a ayudarte.

–¿Y sería...?

–¡Oh! ¡Neville Longbottom, por supuesto!– Ella dijo alegremente mientras comenzaba a cuidar algunas de las plantas a su lado en el invernadero con suaves movimientos de sus manos.

Briar no esperaba esa respuesta. Pensó que la profesora Sprout le diría que su tutor sería un Hufflepuff que no conocía muy bien, pero por alguna razón, Briar estaba contenta de que fuera Neville. 

Ella asintió con una pequeña sonrisa y suspiró –Oh, muchas gracias por su ayuda en esto. Voy a trabajar duro para cambiar esto, lo prometo.

–Sé que lo harás, querida– la profesora Sprout vitoreó, pero ya estaba distraída. Se involucró mucho en el cuidado de la flor revoltosa frente a ella, sus tentáculos estaban balanceándose muy ligeramente de un lado a otro.

Briar salió del salón, esperando encontrar a Neville pronto. Quería reunirse con él lo antes posible para organizar su primera sesión de tutoría. Ella también quería discutir el pago con él. Sería una conversación incómoda con su padre, pero sabía que si le enviaba una carta, él sin duda le enviaría los fondos necesarios para pagar la tutoría. El objetivo principal de su padre era que tuviera éxito, por lo que Briar estaba segura de que podría obtener los fondos.

Se apresuró a recorrer los pasillos con todo esto en mente, pero no podía encontrarlo en ningún lugar al que mirara, y sabía que los dormitorios de Gryffindor eran el último lugar para verificar. Parpadeó lentamente y respiró hondo antes de moverse hacia la sala común. Sintió que sus hombros se volvían aún más rígidos a medida que se acercaba, pero siguió adelante. 

Hufflepuffs y Ravenclaws visitaban los dormitorios de Gryffindor con regularidad, por lo que razonó que no tenía nada de qué preocuparse. Después de todo, tenía una razón para ir allí.

Estaba subiendo la escalera cuando Potter comenzó a correr junto a ella. Haciendo una mueca por lo que estaba a punto de hacer, finalmente lo llamó –¡Espera, Potter!

Se detuvo en la escalera y se dio la vuelta para mirarla con curiosidad.

–¿Vienes a invitarme a bailar de nuevo?– Bromeó.

–No– negó Briar sin dudarlo. Potter la miró con las cejas levantadas por un momento, pero ella interrumpió su sorpresa con –Bueno, solo tenía curiosidad por saber si, ¿Has visto a Neville Longbottom? La profesora Sprout dijo que me ayudaría a estudiar Herbología.

Potter esperaba que la pelinegra se avergonzara de admitir que recibiría ayuda de un Gryffindor, pero ella se limitó a mirarlo mientras esperaba su respuesta.

–Mmh, sospecho que probablemente esté en su dormitorio. Puedo ir a buscarlo si esperas aquí.

Briar miró a su alrededor mientras más estudiantes pasaban y le lanzaban miradas de reojo. Ella negó con la cabeza y suspiró –¿Puedes decirle que lo estaba buscando para dar clases particulares?

Potter asintió y observó a Briar mientras salía apresuradamente de las escaleras. Sus pasos fueron rápidos pero confiados mientras huía de la guarida del león. 

Con cada paso, sus hombros y barbilla se elevaban un poco más con el conocimiento de que ella era uno de los pocos Slytherin que alguna vez se acercó tanto a los dormitorios de Gryffindor. Se sentía intrépida e invencible, pero todo se derrumbó una vez que regresó a su habitación.

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𝐓𝐇𝐎𝐑𝐍 |𝐍𝐞𝐯𝐢𝐥𝐥𝐞 𝐋𝐨𝐧𝐠𝐛𝐨𝐭𝐭𝐨𝐦| ✓Donde viven las historias. Descúbrelo ahora