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Rey ha terminado de ducharse una vez que la puerta de su habitación se abre y la mujer de la exótica raza zabrak aparece por ella. Se presenta como Nibian; viste un largo vestido de seda blanco y el racimo de joyas más brillantes que sólo ha visto en el costoso casino de Canto Bight. Decorando esos cuellos largos de las peligrosas noorianas que servían como mujeres de placer.
Nibian es un par de años mayor a ella, o eso le da a entender cuando su parloteo incesante se hace presente en el par de horas que arregla su cabello. Realmente nunca ha sido fanática de la charla con los extraños, pero hay una mítica sensación interesante en lo que ella tenga que decirle. La zabrak ha trabajado por casi tres años al servicio de la primera orden y Rey descubre que tiene bastante que contar por ello.
—En ocasiones me han pedido que vista a las mujeres de los generales y a los altos mandos.—Explica, al mismo tiempo que pasa la brocha de rubor por sus delicadas pecosas mejillas.—Pero esas mujeres son huecas y estúpidas. Esta es la primera vez que me hacen maquillar a una heroína. Estuviste sensacional allá afuera.
Rey arruga la nariz ante la descripción alejada de la realidad, aunque, está muy ansiosa por saber qué demonios se habla acerca de ella en los pasillos del Finalizador. Después de todo, ha cooperado por el bien del ejército imperial y aunque sea un elemento en calidad de prisionera, su acto no ha pasado por desapercibido.
—No soy una heroína.—Su mano peina delicadamente el rulo de cabello castaño sobre su hombro. Se sintió mal al dejar los usuales tres bollos.—De hecho, no podría estar más alejada de esa palabra. Soy...
Tiene que morderse la lengua. No puede hablar de más ante alguien que apenas conoce. Puede que la mujer sea muy agradable, dicharachera y avance rápido con su trabajo. Pero Rey suele ser callada y desconfiada.
—¿Eres qué?
La zabrak deja de maquillarla.
Sus ojos rojos con amarillo la observan con curiosidad de pie. Rey está sentada en la cama de su habitación y el largo vestido que eligió la dama es simplemente espectacular. Es negro. Como todo aquí. Como ese largo traje de Kylo Ren, que incluso hasta el más mínimo detalle se ve inspirado en el diseño de líder supremo. ¿Quién diría que el sanguinario hombre sería una gran inspiración para esta industria? Pero es normal, supone. Después de todo, su gemelo es una figura pública desde hace más de seis años, cuando ella sólo conocía las bobinas de sessna o los vórtices de intercambio en el mercadito sucio de Bracca. La idea de vestir elegante, con ese maquillaje recargado o ese sable de luz rojo en su cinturón, la hacen sentir... abrumada.
—Sólo soy...
—Una prisionera.
Escucharlo en voz alta lo hace imposible de digerir. La verdad salió de Nibian como un golpe directo en el esternón.
Pero no es tan así ¿Verdad?
Ella tuvo la oportunidad de marcharse. La elección de irse sobre esa nave, perderse y no la tomó por propia elección.
La oportunidad había estado ahí.
Grabado a plata.
No estuvo obligada a quedarse.
No.
No. No. No.
Error.
Ella nunca tuvo la oportunidad de escapar. Estaba fuertemente sostenida al volante del Caza-Defender, pero el líder supremo jamás la dejó sola en el campo de batalla.
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𝐄𝐑𝐀𝐕𝐀𝐍𝐀 | 𝐑𝐄𝐘𝐋𝐎
Science FictionSINOPSIS: No recuerda nada de su pasado. Rey no sabe de dónde viene o cuál es su misión en la galaxia. Ha pasado más de seis años trabajando como traficante de especias, junto a la mecánico más irritante a bordo del Eravana. Su vida es monótona, sim...
