Capítulo 9: Resiliente

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Las luciérnagas iluminaron el sendero que dirigía a la cabaña abandonada del viejo Luke Skywalker.

Ben sonrió cuando la joven chica le tomó la mano y le habló al oído en un susurro muy íntimo. Su voz suave fue como un impulso eléctrico que voló directo a su polla, los labios delicados y cálidos le acariciaron el cuello de una forma que sólo ella podía hacerlo. El azabache gimió inevitablemente y Rey acentuó su ladina sonrisa vanagloriándose del efecto que tenía sobre él. El cuerpo delgado se restregó en su pecho duro y con manos blanquecinas y temblorosas tomó la cintura estrecha de la mujer que por derecho natural le pertenecía.

—Rey, aquí no.—Aseveró. Sus dedos apretaron la tela que cubría el cuerpo de la joven y casi sintió el quemor de la piel pura. Ambos estaban de pie, parados exactamente en el sendero de la montaña, con la luz de la luna bañando el césped crecido. Si seguían explorando el cuerpo ajeno, era muy probable que sus compañeros padawan los descubriera, o peor aún, que su padre los viera a medio follar en la intemperie. Pero Rey era un chica correcta cuando se trataba de cualquier cosa menos que del sexo y tenía un libido extraordinariamente candente. Tanto que le costaba mucho trabajo mantener sus manos bajo control. La castaña bufó impropia, dio un paso atrás y arregló su túnica que, poca justicia le hacía a su magnífico cuerpo, hasta que quedó decente para continuar escalando a la cima. Ben la siguió en silencio, tratando de ocultar inútilmente su jodida erección, ni siquiera el pesado chal de lino fue capaz de disimular la carpa que se formó en sus pantalones.

—¿Qué ocurre, hermanito?—La sonrisa burlona que pintó la cara de Rey fue un insulto, más aún cuando tenía la desfachatez de reírse del efecto que tenía sobre él. El joven maldijo por lo bajo, provocando una risa juguetona por parte de su hermana gemela.

—Ríete todo lo que quieras, hermanita.—Respondió.—Ya veremos quien se ríe cuando tenga mi polla dentro de ti.

Rey todavía tenía la decencia de ruborizarse, incluso pareció cerrar su molesta boca sabionda por unos minutos, por supuesto, antes de llegar a la cabaña de piedra abandonada en lo alto de la montaña sur.

—Hablas mucho.—Dijo una vez que se sentó en la cama con sólo una ligera colchoneta. Ella palmeó el lugar a su lado y Ben no tardó ni un segundo en unírsele.

Tomó la iniciativa y la besó con intensidad, sus manos inclinando su cabeza para profundizar el beso y permitirle introducir su lengua en la boca contraria. Rey gimió cuando lo hizo, sus manos de dedos huesudos apretaron la túnica y chal de su pecho, halando desesperadamente de las prendas por encima de su cabeza. Él rió maravillado; le ayudó un poco con la tarea y levantó los brazos para sacarse de encima las capas y capas de ropas innecesarias de jedi. Su torso quedó al desnudo, sus pequeños abdominales magros de adolescente relucieron con la luz de la luna que se fugó por la ventana ridículamente pequeña de la choza. Los ojos de Rey brillaron al mirarlo expuesto y ella siguió el ejemplo, sin ayuda retiró las túnicas propias, quedando desnuda a la vista del perverso escrutinio de Ben Skywalker. Se relamió los labios como un depredador hambriento, sus manos grandes ahuecaron la forma de sus perfectos senos y con los pulgares hizo círculos sobre las rosetas de carne de los montículos níveos. Ella era suya, ella había nacido para él y aunque ahora estuviesen tocándose a escondidas, en algún punto de su vida obtendría el permiso oficial de sus padres, porque Rey era su hermana y también su prometida.

Y él no podía ser más malditamente feliz por ello.

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Cuando despierta tiene el cuello dolorido por la incómoda posición en la que se quedó recargado contra el asiento de la nave.

Todavía no ha salido del agujero de gusano, pero estimando el tiempo en el cronómetro de su datapad, sabe que no tardará más de un par de minutos en descender a las plataformas del Finalizador. Tiene mucho trabajo por delante, entre ese trabajo está  localizar al hurón pelirrojo de Hux y ponerlo a trabajar en las tácticas de rastreo de la resistencia. Sabe que los rebeldes no han significado un peligro en su gobierno, que desde la caída del antiguo líder supremo la resistencia se perdió del mapa. Pero aún así siempre es importante tenerlos en el punto de mira. De hecho, desde que subió al trono, ha concentrado todo su arsenal a los opositores de distintas zonas de la galaxia, naturalmente logrando la rendición y saboteando las estrategias de los opositores para conseguir nuevos aliados que les proporcionaran los medios para establecerse. Pensar en la resistencia lo deja con un mal sabor de boca, pensar en el grupo le recuerda a su madre y lo mucho que le costó olvidarse de ella. Lo que menos quiere es seguir con los sentimentalismos a flor de piel, que los vínculos afectivos le provocan.

𝐄𝐑𝐀𝐕𝐀𝐍𝐀 | 𝐑𝐄𝐘𝐋𝐎Donde viven las historias. Descúbrelo ahora