Capítulo 35: Filial

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Zeffo es desalentador en el momento en que los arneses del Eravana se adhieren al terreno lodoso del planeta.

Las enredaderas se atosigan en las edificaciones del antiguo templo Jedi, el agua de los ríos de su alrededor se ha secado y los animales silvestres se han extinto. Lo que más le sorprende a Luke no es precisamente la precariedad de su destino o el mal clima que hace en el horario diurno.

Porque no.

Lo que realmente le sorprende es esa maldita base frente a ellos, tan fuertemente custodiada por convoyes de soldados de asalto y merodeadores AT-AT de última generación. La primera orden está en Zeffo, y por lo menos, parece que tienen varias semanas explotando sus recursos naturales. Eso le da una noción bastante grave a Luke de lo que está ocurriendo en la galaxia y eso que es el principio de su largo viaje.

Todo resultó peor de lo que se imaginó. Todo se ve caótico y muy oscuro para ser un lienzo de planetas en el borde exterior.

No puede imaginar cómo diablos debe estar en el núcleo.

Y eso lo hace querer regresar a la cueva de donde vino.

Es una suerte que hayan aterrizado detrás de los acantilados; las torres de vigilancia de la primera orden no los han detectado, gracias al creador, y es una placentera sorpresa que el modo sigiloso de la nave vieja de Rose resultara eficiente.

Luke está apoyado en la baranda de la plataforma momento después de que aterrizan; lleva ese sable de luz que los chicos le entregaron en la isla y con el que muy amablemente la regordeta mecánico amenazó usar en su contra si decidía escaparse.

Le pareció un poco adorable su iniciativa.

—Es mejor que vayamos en equipo.—Dice Finn, cuyos pies están parados en la maleza reseca de la colina donde aterrizaron anteriormente. Luce cansado por el viaje, pero decidido a encontrar el combustible que necesitan. Se ha vuelto un hecho prioritario.—Busquemos el combustible y salgamos de este basurero.

—Me pareció notar que en la zona sur no han invadido los AT-AT todavía.—Responde Rose.—No creo que sea buena idea separarnos, así que vayamos juntos.

—Creo que si vamos juntos reduciremos nuestro perímetro.—Es verdad. Concuerda Luke con el último comentario de Finn, sin embargo, es poco probable que sobrevivan si van solos.

—No es buena idea, Finn.—Interviene Luke, mirando despectivamente a la chica. No es de los que subestiman al género femenino, sin embargo, a juzgar por su condición física no cree que sea la más hábil en batalla.—No creo que seas muy hábil en combate Rose y dado el historial de aciertos de los stormtroopers tampoco creo viable que Finn se quede solo.

—Estás siendo demasiado arrogante para ser un anciano.—Se defiende Rose, claramente molesta por su descripción. Sus mejillas se tornan rojas y su mano viaja inconscientemente al blaster en su cintura.

—Es verdad.—Ríe Luke, divertido por la provocación.—Pero ustedes fueron los que me buscaron por mis habilidades en primer lugar.

No hay forma de que los chicos sobrevivieran por su cuenta, eso lo sabe de sobra pero, si iban juntos probablemente podría esperar por su regreso. Él tiene muy en claro que no está en su mejor forma; su tiempo ha pasado muchos años atrás y separado de la fuerza durante un largo periodo no cree que sea capaz de salir ileso si lo rodean los soldados de asalto con sus enormes máquinas asesinas. No es arrogante en lo absoluto, pero siendo realistas no hay una forma de irse sin un rasguño de este lugar. Él respira y vuelve a tragar el aire caliente de Zeffo. Oh, él lo sabe, él sabe que si no se dan prisa este clima los va a matar del cansancio. Es demasiado pesado para los pulmones de un ser humano y mientras los soldados de asalto llevan sus cascos con filtros de carbón, ellos tienen únicamente una bufanda vieja como apoyo. Las condiciones siempre están a favor del imperio, sea ahora o hace treinta años.

𝐄𝐑𝐀𝐕𝐀𝐍𝐀 | 𝐑𝐄𝐘𝐋𝐎Donde viven las historias. Descúbrelo ahora