—¡Mamá! —gritó Julien al verla llegar, a la vez que corría hasta ella y se abrazaba a sus piernas.
—Hola, bebé... —dijo Lilith sonriendo—. Ven aquí...
La mujer lo tomó en brazos mientras su sonrisa se acrecentaba. Lastimosamente, cuando el pequeño se apegó a su hombro izquierdo, aquel semblante de felicidad se vio invadido por un gesto de dolor.
—¿Estás bien? —inquirió él con preocupación.
—Sí, me golpeé el hombro contra una puerta, eso es todo... —respondió recobrando la sonrisa—. No sabes cuánto te extrañé, mi niño...
Julien abrazó a Lilith con fuerza, pero cuidando de no lastimar su hombro. La madre levantó la vista mientras tenía a su hijo entre los brazos, encontrándose con la mirada seria de Johanna, quien estaba de pie y mantenía los brazos cruzados.
—¿Cómo te fue en Canadá? —preguntó el niño.
—¿Canadá? —inquirió ella de vuelta.
—Sí, la abuela dijo que habías ido a Canadá por una conferencia, ¿estuvo divertida? —habló sonriendo.
Lilith volvió a observar a su suegra, quien bajó la mirada de inmediato
—Muy aburrida, como siempre... —comentó la agente—. De hecho, estuve jugando durante todo el evento con ese juego que me recomendaste el otro día, y puedo decirte que Minecraft fue definitivamente mucho más interesante...
El niño soltó una risa que llenó por completo la estancia y, de paso, el corazón de Lilith.
—Querido, ¿por qué no vas a ordenar tus juguetes?, nos iremos de vuelta a la ciudad en un rato... —dijo la pelinegra mirando al pequeño.
El niño asintió mientras la agente lo dejaba en el piso, para luego salir corriendo del lugar con la vitalidad que lo caracterizaba.
—Lilith... —musitó su suegra mirándola con seriedad.
—Volví sana y salva, como prometí... —habló ella bajando la mirada—. Lo siento, debiste preocuparte mucho y...
La pelinegra no pudo terminar sus palabras, ya que Johanna la abrazó de repente, llorando en silencio sobre su hombro.
—Qué bueno que estás bien... —farfulló entremedio de su llanto—. No he dormido casi nada desde que comenzaron a poner esos anuncios con tu foto... —confesó con gran aflicción—. Hicieron una cacería en tu contra... temí lo peor, solo les faltó decir que te buscaban viva o muerta, y de preferencia muerta...
—Pero aquí estoy, solo fue un contratiempo, un malentendido... —explicó ella a la vez que la envolvía entre sus brazos.
—Robert me decía lo mismo cuando metía la pata y las cosas se volvían en su contra... —habló Johanna separándose de la pelinegra—. No me mientas, no a mí, que fui madre de un agente y que te conozco desde hace años...
—Es confidencial, no puedo contarte...
—Otra cosa que siempre me decía Rob...
—Lo siento, Johanna, pero es la verdad... —mintió como solo ella podría hacerlo—. No puedo decirte nada, solo puedo asegurarte que estoy trabajando en algo importante y que vale la pena...
Ella la miró poco convencida, pero, al fin y al cabo, creyéndole.
—Anda, vamos a ordenar sus maletas para volver a casa...
—¿Y ellos irán con nosotros? —preguntó la suegra apuntando hacia afuera, en dirección al tropel de agentes que había en el exterior.
—Sí, pero solo es una medida de protección provisoria... —murmuró ella rascándose la parte posterior de su cabeza.
—Tú no necesitas protección, ¿no es lo que siempre dices? —inquirió Johana cruzándose de brazos.
La agente torció los labios.
—Es por ustedes...
—Claro, te creo. —musitó la suegra mirándola de lado—. Está bien, vamos a empacar...
Volvieron a la zona urbana de Washington D.C un rato después, y posterior a estar instalados, Lilith se dio el tiempo de cocinar la cena, ya que, aunque sus habilidades en la cocina fueran deplorables, se le daban bien las pastas, plato predilecto para la ocasión.
Luego de todo lo que les había hecho pasar, la mujer quiso demostrar algo de afecto a su pequeña familia.
Ellos dos eran quienes siempre estaban esperándola en casa al final de cada misión, ya fuera gloriosa, fallida o catastrófica, como fue el caso de la última. Sin importar nada, Julien y Johanna siempre estaban ahí, para remendar sus heridas sin siquiera darse cuenta de que lo hacían.
✒Mazzarena
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La Orden Doce
FanficTom Hiddleston, un economista brillante, introvertido pero encantador, es requerido por la CIA para un caso muy importante. Hiddleston es designado como compañero de Lilith Kemp, una agente antisistema y con serios problemas contra la autoridad. Al...
