—"Mírate nada más... solo eres una niña pequeña que quiere volver a su casa de campo..."
—¡Mierda! —gritó Lilith incorporándose en la cama.
Al alzar la mirada, notó que estaba recostada sobre una camilla de hospital, dentro de una habitación tan blanca que le resultó cegadora.
—Hola, Lilith... —escuchó hablar—. ¿Cómo te sientes?
La mujer observó en dirección a aquella voz, alzando las cejas al descubrir que se trataba de Joseph Haspel.
—¿Dónde estoy?, ¿Qué sucedió? —preguntó confusa—. ¿Cuánto tiempo ha pasado?
—Estás en el London Bridge Hospital, continúas en Reino Unido... —respondió él cruzándose de brazos—. Te dispararon en el vientre y en el hombro, activaste el protocolo "sálvame, REVIL", por lo que fuiste socorrida de manera casi inmediata por nuestros agentes británicos... —explicó el hombre—. Acabas de salir de cirugía, y se supone que recobrarías la conciencia dentro de un buen rato, pero contigo nada funciona como es debido... —dijo acercándose hasta ella—. Deben haber pasado unas cinco o seis horas desde que solicitaste ayuda, yo monté un jet al apenas recibir la señal de auxilio y he llegado hace solo unos minutos...
—¿Cómo está Benedict? —preguntó ella con apuro.
—Al igual que tú, tuvo suerte de que los proyectiles no dañaran ningún órgano vital... —expresó el director de la CIA—. Está recuperándose, salió del quirófano hace una hora...
La mujer soltó un suspiro de tranquilidad, volviendo a apoyar la espalda contra la camilla.
—Tom murió, Lilith... —Haspel murmuró de sopetón.
Ella le dio una mirada inexpresiva, para luego alzar la vista hacia una esquina de la habitación.
—REVIL, quita el audio de la cámara... —ordenó en un susurro.
—Audio desconectado, agente Kemp. —habló la inteligencia en su oído.
—Reproduce en bucle un extracto de la cinta en el que esté durmiendo. —demandó—. Y elimina todo vestigio de mi despertar.
—¿A quién demonios le hablas? No traes tu reloj. —espetó el director frunciendo el ceño.
—Tienes razón, es la costumbre... —murmuró bajando la mirada.
El hombre pasó ambas manos por su rostro con nerviosismo y hastío.
—Te dije que Tom murió, ¿no dices nada al respecto? —reclamó molesto.
—Sé que ese hijo de perra murió porque yo misma lo asesiné. —escupió la mujer con rabia—. Era un jodido traidor...
—¿Qué?, ¿a qué te refieres? —inquirió él sorprendido.
—Te lo explicaré en el camino. —habló mientras trataba de ponerse de pie.
—¿En el camino? —dijo deteniéndola—. ¿Hacia dónde crees que vas?, ¡todo se fue a la mierda, Lilith! Desperdiciaste la última oportunidad que tenías... —espetó con rabia y cierta tristeza en su tono—. A penas te recuperes, te meterán a prisión por el resto de tu vida, y...
—Lo resolví... —soltó ella interrumpiéndolo—. Resolví el caso...
El director la observó sorprendido
—¿Qué caso? —preguntó con rapidez.
—¡Todos! —exclamó—. El caso del vicepresidente, el asesinato de la viuda de Murphy, el caso del Banco Central, el falso suicidio del maníaco de Yuri Smirnov... —habló poniéndose de pie con dificultad—. Y estoy a punto de resolver el caso de La Orden Doce.
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La Orden Doce
FanfictionTom Hiddleston, un economista brillante, introvertido pero encantador, es requerido por la CIA para un caso muy importante. Hiddleston es designado como compañero de Lilith Kemp, una agente antisistema y con serios problemas contra la autoridad. Al...
