Parte 35

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-Ese idiota lo... arruinó... -Dijo Damian mientras su visión se cubría de negro y sentía la habitación girar-.

-Damian... -Llamó Tim intentando hacer que se concentrara, pero del chico no obtuvo más que un desmayo irremediable y la posterior caída de su cabeza que terminó sobre su hombro-. ¿Damian? –Volvió a llamar-. Damian... -Repitió palmeándole la espalda-.

Aguardó unos segundos y luego reafirmó la situación con un largo suspiro.

-Maldición... -Concluyó mientras sentía que la ira iba a inundarle su raciocinio-. Esto de verdad no puede em... -Musitó inocentemente, pero no terminó su frase cuando escuchó ajetreó del otro lado de la puerta bloqueada-.

Y como si no fuera suficiente, ese jaleo afuera venía acompañado por las voces de sus respectivos autores y sus abrumadores pasos.

-Maldita sea, debo dejar de decir eso... -Se dijo Tim lamentando profundamente su pésima suerte-. Siempre todo empeora y más cuando yo estoy a cargo... Maldita sea. –Gruñó mientras pensaba cómo ganar tiempo-.

Observó algunas tarimas junto a la puerta. Actuó veloz cuando decidió dejar a un lado a Damian y correr hacia la mercancía apilada para empujarla y tirarla. Las cajas acomodadas muy pronto se desordenaron bloqueando la puerta. Cuando los susodichos hombres quisieron entrar, la puerta yació atorada con todas esa mercancía obstaculizando. Por supuesto, los tipos se extrañaron por la obstrucción y se volvieron agresivos con la puerta.

Mientras lanzaban maldiciones y pateaban la entrada, Timothy aprovechó y con una sonrisa, volvió por Damian tomándolo en brazos y dirigiéndose a la ventana que había visto.

Apegó a Damian de forma segura contra sí mismo y se acomodó para accionar su gancho. En el instante de sentirlo atorado y percibir tensa la cuerda, Timothy flexionó las rodillas para que su herramienta los jalara hacia el exterior.

Un par de segundos después, ambos estaban a expensas del techo de aquel almacén.

-Excelente. –Expresó Timothy reacomodándose al más joven para poder avanzar sin problemas-.

Sin embargo, apenas dio un paso, Timothy debió detenerse de improvisto y bajar a Damian al piso.

-¡Maldita sea! –Exclamó dándose cuenta del estado de Damian-. ¡Pero qué inoportuno, torpe! –Señaló en tanto se agachaba y pegaba su rostro al del menor-.

Con eso, Timothy se aseguró de lo que sospechaba. Con esa paliza recibida, no se le hizo raro que Damian hubiese dejado de respirar.

-¡Demonios, demonios, demonios! –Refunfuñaba mientras sus manos se movían rápido para empezar a comprimir el pecho de Damian-.

Segundos después, unió su boca con la del chico para tratar de desbloquearle las vías respiratorias. Repitió el procedimiento al menos dos veces antes de darse cuenta de que su iniciativa no estaba funcionando. Volvió a pegar su oído sobre el pecho del más joven y su preocupada expresión reveló que sus intentos no eran fructíferos.

-¡Maldita sea! –Exclamó de verdad enojado, aunque con rasgos inquietos en su faz-. ¡Vamos, Damian! –Dijo reiniciando sus protocolos de salvamento, pero la respiración del chico no volvía-.

Timothy bufó su frustración.

-Rayos, rayos, rayos, rayos... -Musitaba Timothy exasperándose un poco-. No hagas esto, torpe. ¡Respira! –Lo abofeteó-. ¡Respira, demonios! ¡Alfred se va a molestar conmigo! ¡Maldita sea! –Volvió a golpear su rostro-. ¡NOOOO! –Gritó queriendo abofetearlo nuevamente, pero deteniéndose en el último segundo, cambiando su arrebato por un golpe en el suelo-.

Kidnapper Peach [TimJay]Where stories live. Discover now