(Dedicado a @honniemiau)
Este capítulo iba a ser aún más largo, pero he decidido partirlo en tres partes para daros contenido más a menudo 🙃 Disfrutad 🍿
Durmieron por el día hasta entrada la tarde.
Wooyoung fue el primero en despertarse, viendo que se acercaba la hora. Le dio lástima despertar a San, quien se veía durmiendo como un bebé en paz, así que comenzó a prepararse en silencio.
Sacó su ropa de la mochila y se vistió sin siquiera detenerse a pensar en lo que le hacía sentir llevar esas prendas. Se trataba de una camiseta negra completamente transparente, dejando ver su cuerpo tonificado a través, una gargantilla roja y unos pantalones de cuero ajustados. Era irónico tener que vestirse así para matar al jefe de una mafia.
San despertó cuando Wooyoung terminaba de estilizarse el cabello. Acertó a ver los últimos toques del engominado hacia atrás en su luminoso pelo rubio, y se desperezó sobre el asiento mientras el reo le robaba una primera sonrisa mañanera.
–¿Ya estás despierto? –preguntó Wooyoung, recostando su espalda cuando hubo acabado.
El pelinegro no se molestó en responder; a cambio le dedicó una mirada de pies a cabeza y silbó, halagando su aspecto.
–Falta la guinda del pastel –dijo, agachándose para buscar algo en una de las mochilas.
El rubio sabía que faltaba la prenda más importante, pero se sentía un objeto cuando lo veía. Todos los trabajadores de los clubs de su padre, los chicos y chicas de compañía, llevaban una correa en sus cuellos para que quedara claro que estaban libres si iban sueltos o que tenían dueño si alguien los agarraba por dicha correa. Aparte de eso, sabía que tenían una temática sumiso-dominante. Por eso arrugó el rostro al ver aquel artefacto en las manos de Choi San.
Suspiró, resignado, y acercó su cuerpo al pelinegro para que se la colocara. San sonrió satisfecho, como si estuviese disfrutando con aquello.
El pelinegro enganchó la correa de cuero en la argolla de la gargantilla que llevaba el rubio, sosteniéndola por el agarradero al otro extremo de la extensión.
San rio.
–Pareces completamente uno de sus... chicos. No va a haber problema.
–¿Y de qué te ríes? –cuestionó Wooyoung con falsa molestia.
San le mantuvo la mirada y se mordió el labio inferior despacio, atrapando la carne con sus dientes y soltándola gradualmente. Wooyoung apartó la mirada, repentinamente avergonzado.
–De nada –respondió San. Y le dio un tirón con la correa que hizo que Wooyoung le fulminase con la mirada– A ver, perrito, ponte en cuatro.
–¡San!
San se echó a reír, jugueteando con la correa y dando suaves tirones con ella que hacían que el rubio se molestase y le reprochara entre risas.
En realidad, Wooyoung estaba feliz de que San estuviera plenamente consciente de sus actos en esos instantes y fuera él mismo. Los reos se bajaron del coche después de que San se hubiera cambiado también, vistiéndose con unos pantalones negros y una camisa blanca, caminando con un porte envidiable.
Enfrentaron la realidad cuando el silencio los dominó, dejando que únicamente se escuchara la animada música del prostíbulo. Caminaron hasta allí en silencio, con la unión que les proporcionaba la correa, y San se fijó en el temblor del cuerpo de Wooyoung. El chico estaba atemorizado, tanto por ver de nuevo a su padre como por entrar a aquel lugar que antaño solía frecuentar.
Una vez estuvieron a las puertas, se miraron con cara de circunstancias.
–Te cubriré las espaldas en todo momento –dijo el rubio– Y... odio decir esto, pero... Cuídame, porfa.
Esa fue la primera vez que Wooyoung admitió que necesitaba su protección. Solía hacerse el duro, siempre, y aunque razón no le faltaba puesto que él era capaz de defenderse, reconocía su debilidad al lado de Choi San.
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LOVER BOY - woosan
FanfictionAlguien dijo que no debíamos fiarnos de las apariencias. Y es que Satanás alguna vez fue un ángel. -Finalizada. Portada: @ov8___
