Capítulo cuarenta y ocho

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Me despierto y está Lena de espaldas durmiendo, con su cabello negro esparcido por la cama. Me quedo un rato mirándola embobada.
Lentamente me fui levantando de la cama para no despertarla y me puse la ropa.
Me dirigí hasta la cocina y está Hope con Sabrina allí.

—Hola Hope, Hola Sabrina.

—Hola —me dice mi hermana.

—Hola —me dice Sabrina.

Voy hasta la nevera a servirme sangre y veo la cara de Sabrina.

—¿Por qué esa cara de pocos amigos?

—No lo sé, cuando me levanté ya tenía esa cara —dice Hope.

—Y todavía preguntan.

Hope y yo miramos a nuestra amiga confundidas.

—No entiendo —digo.

—Hope, ¡Más rápido! !Ah! —dice imitando a Josie.

Mi hermana se pone roja y yo me hecho a reír a carcajadas.

—Tú no te rías que también escuché a tu amada.

Me paro de reír y ahora yo estoy roja. Mi hermana es la que se está muriendo de la risa.

—Cállate.

—¿Por qué? —dice mi hermana.

—Solo cállate —digo mientras bebo la sangre.

—¿No pueden escojer otro momento para tener sexo? O por lo menos tengan la consideración de avisarme así me voy a pasear un rato, ¡Demonios! —dice Sabrina.

—Disculpanos.

Nos quedamos en un silencio incómodo.
Al pasar los minutos se levantan Lena y Josie.

—Buenos días —dice Lena.

—Hola —dice Josie.

Ninguna les respondemos, así que nos miran y nosotras estamos rojas como un tomate.

—¿Qué les pasa? —pregunta Lena.

Mi hermana y yo nos hacemos las que no escucharon y seguimos con lo nuestro.

—¿Sabrina?

—¿Quieren saber porque estás par de tontas están así?

Josie asiente.

—Porque les dije a estas dos —Nos señala—. Que me avisen cuando van a tener sexo, ¡Para salir del departamento y no escucharlas a ustedes toda la noche!

Ahora Josie y Lena se unieron al grupo, las dos también estaban rojas como nosotras.
Nos volvemos a quedar en un silencio incómodo.

—¿Qué tenemos pensado hacer con el tema Aurora? —digo para romper el silencio.

—No lo sé, debemos esperar a que ataquen o buscar a sus seguidores.

—Los lobos y yo podemos hacer eso.

—Muy bien, pero nosotras solas no podemos. Seguramente dónde está es una fortaleza, debemos recibir toda la ayuda posible.

—Voy a llamar a nuestras tías luego.

—¿Nosotras estamos pintadas? —dice Josie.

—No —responde Hope.

—¿Y por qué no nos toman en cuenta?—dice Lena.

—No queremos que les pase nada —dije yo.

—______, no somos niñas, somos mujeres, brujas, muy poderosas, no hace falta que nos cuiden —dice Sabrina.

Lena y TúHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora