¶¶ dónde T/n está embarazada de nadie más y nadie menos que Hugh Ransom Drysdale.
Hugh Ransom Drysdale y T/n Cabrera tienen un pequeño encuentro.
De ese pequeño encuentro T/n se entera que esta embarazada, algo que no creía capaz, pero al enterarse...
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Capitulo 56
"Ser algo"
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[20 de febrero]
4:27 pm
No había nada como un viernes de febrero pasearse por el centro comercial en busca de alguna distracción. Tu ánimos han estado por los suelos, el cansancio te lleno en tan solo un par de días, cosa que sorprendió a Ransom, ni su sarcasmo ayudaba, mucho menos sabría que hacer, afortunadamente el dichoso Google le ayudo.
Deprimida, estabas deprimida, en solo unos días, le sorprendió como de la nada estabas recostada y de mal humor, una visita a la casa Cabrera te alegro por un rato, ver a tu madre y a tu hermana, Marta en la mansión Thrombey sin darse cuenta, pero logro alegrarte, solo por un día, simplemente no toleraste como de la nada tu madre trataba a Ransom como un ser inofensivo, así que solo te hizo enojar más.
Quizás y una salida a la gran plaza de Boston te ayudaría. Pero no le dió resultado. Tus quejas sobre tu cansancio solo lo comenzaron a irritar.
Fue cuando de su billetera de marca saco una tarjeta dorada, su sonrisa falsa y cínica no basto, tus quejas siguieron pero tomaste la tarjeta. Eso solo fue un chantaje para quedarte con la tarjeta, valla que funcionó.
Drysdale tenía sus trabajos aparte, aparte de lo que le daba su abuelo y le tumbaba a sus padres, su negocio de finanzas le rendía el doble del dinero, pero antes muerto que decirlo a su familia prefería seguir siendo el niño mimado que necesitaba dinero y lo conseguía rápido sin quejas.
Recordaba con exactitud cuando acompañaba a Linda a sus aburridas compras, no entendía, hasta la fecha, la costumbre de quedarse largas horas y batallar en escoger una simple prenda que de todos modos les dejarían de quedar. Y al último se quejaba sobre cómo se les veían.
Siempre tenía que estar a su lado, pegado a ella por qué si era sincero, la curiosidad le ganaba y se iba a otro lugares, cosa que a Linda simplemente le enojaba. Dios, cuando llegaban a su gran casa y Linda se media la prenda, renegaba y terminaba insultandose a si misma. Juraba que jamás las entendería.