A Dónde Regresar

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El pergamino de conversación de Wallys se extendió por el colegio cuando aplicó el conjuro a otros pliegos, para que más alumnos tuvieran salas comunes invisibles, haciéndolo a cambio de un beso en la mejilla por cada tres pergaminos, dado por las chicas interesadas, que se los obsequiaron ya que el pequeño Ravenclaw era una suerte de bombón redondo con anteojos gruesos, enternecedor para ellas.

Venus pensaba que Wallys se estaba convirtiendo en un rufián escolar por lo que cuando lo sorprendía recibiendo el consabido beso, se lo llevaba de la mano, con el tiempo suficiente para que él conjurara los pergaminos y se despidiera agitando la palma.

-¡Flitwick –lo regañó Venus, colocándose las manos en la cintura–, te estás volviendo un ghoul! ¡Muy pronto Black te verá como su competencia y no te conviene la comparación, créeme! –puso los ojos como platos– ¿... de dónde sacas tantas golosinas?

Wallys abría una rana de chocolate:

-El conjuro caduca y para renovarlo tengo tarifas.

-¡Sacré nom de Merlin! –exclamó Venus– ¡Te va a dar algo, Flitwick!

-¿Te dije que estás mona? –le sonrió él, con la mejilla llena por la rana.

Sonriente a su pesar, la chica se cubrió los ojos con una mano:

-¡Eres un manipulador! –fue tras él, que dio una carrerita– ¡Dame esos chocolates!

Al rato estaban sentados en un escalón, comiendo ranas.

-Préstame La Pluma Espiona –le pidió Venus.

-La mejoré porque añadí una camarita –comentó él–, ¿crees que pueda interesarle a esa chica dei El Profeta, Rita Skee-no-si-qué, a cambio de...?

-Eres un sátiro... No, mira, dámela a mí o yo haré algo.

-¿Qué?

Venus le hizo manos en garras mostrándole la boca llena de chocolate.

-¡Yo te daggé besitos!

-¡... aaaah...! –Flitwick se asustó y salió corriendo– ¡Ganas, basta, no me sigas, ten, toma!

La envió la Pluma por el aire y bajó por una escalera oyendo las risas de Venus, que se dio a gruñir para asustarlo más.

Dos descansillos más abajó Flitwick se calmó y recordó que era casi hora de dormir, por lo que su estómago gruñó. Ya había cenado, pero los elfos le daban extras cuando llegaba poniendo cara de conejo, así que bajó más para ir a la cocina, cuando por uno de los umbrales le llegó rumor de voces tensas.

Distinguió palabras airadas de chicos, ininteligibles, confundidas en ecos.

Acercándose al umbral, trató de escuchar mejor.

-¡... la vociferadora... ataque directo contra Lily... nosotros...! –fue lo primero que Wally entendió.

Zas. Le habría convenido tener La Pluma, pero la sangrona de Venus se la había robado porque eso fue asustándome con dejarme mi carita como dementor, pensaba resentido, dando saltitos hasta la orilla del umbral, donde pudo escuchar mejor las palabras contrariadas:

-¡.... le dejé muy claro que se aleje de Hermione, que ya está apartada, es un... insolente!

Otra voz, indignada:

-¿Y la amenaza que te lanzó? ¡Te amenazó de forma muy grave, no fue castigado como lo merecía, el favoritismo de Horace es inaceptable!

Pasos de aquí allá.

-¡Lo que esa vociferadora asquerosa gritó a Lily! –rumiaba esa misma voz- ¡Estuvo horas llorando, sin ganas de verme, más la... la... osadía hacia mí...! ¡El chismorreo se ha hecho es una ofensa contra mi honor! ¡Se rieron de nosotros, de nosotros! ¿Y el golpe que Granger te dio, Peter, no dices nada?

Onyx PassionHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora