30. Fase 4: amarillo

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El hecho de que hubiéramos estado a punto de hacerlo en la playa ha creado una extraña tensión entre nosotros

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El hecho de que hubiéramos estado a punto de hacerlo en la playa ha creado una extraña tensión entre nosotros. Parece que ninguno de los dos sabe qué decir o cómo actuar. Sin embargo, ambos seguimos teniendo la misma meta y solo nos queda una semana para llegar a ella.

«Pero no quieres que esta semana termine» susurra una vocecita en mi mente.

—Pon el girasol más cerca de tus labios— indica Rigel sobre mí y el click de la cámara vuelve a sonar. Mueve la flor a donde me ha dicho.

La fase felicidad había empezado hace unas dos horas más o menos. Esta vez he dejado que elija el plan para hacer que su destello se torne amarillo. Después de que su destello apareciera en la playa, no hemos vuelto a verlo. Juro que he gastado toda mi imaginación y recursos intentándolo. Repasé otra vez su lista y estuve una hora hablando por teléfono con él para encontrar más cosas que puedan llegar a desencadenar alguna emoción, capaz de traer a su destello. Una de las cosas que más disfruta es la fotografía, creo que todos ya lo sabemos. Por esa razón, me recordó. Mejor dicho, me echó en cara de la manera más borde, que yo le había prometido una sesión de fotos y es cierto. Pero yo me esperaba que se olvidaré de que alguna vez dije algo así.

«Yo y mi buena suerte».

La parte buena es que me ha traído a un inmenso campo de girasoles, las únicas flores que puedo tolerar y adoro. Por donde quiera que mires, no importa si quieres evitarlo, vas a encontrar girasoles, más y más girasoles.

Rainstar adopta una extraña posición para poder hacerme otra foto. Tiene el ceño fruncido y se está mordiendo el labio inconscientemente. El sol lleva todo el día brillando, creo que es el último día medianamente cálido antes de que el invierno entre de lleno. Rainstar deja de hacerme fotos para arremangarse su amada sudadera negra. Sé que se está asando vivo. Una fina capa de sudor, pega algunos mechones de su pelo a su frente y sus mejillas están enrojecidas.

«Se ve tan tierno como el día en el que estaba borracho» suspira mi subconsciente y estoy totalmente de acuerdo.

Espero al click de la cámara para cambiar de posición. Apoyo los codos contra el césped y sostengo mis mejillas entre mis palmas abiertas, mientras él coloca un girasol justo encima de mi cabeza y acomoda algunos rizos sobre este. Sonrío sintiéndome como una pequeña granjera, me puse un overall para la ocasión. Rigel presiona el botón para capturar la foto.

—Te ves hermosa cuando sonríes— murmura casi ineludiblemente pero lo escucho.

—Lo sé— contesto soltando una risilla tonta, él resopla y trata de ocultar su sonrisa.

—Pon la cabeza en el césped— dice en tono autoritario y tengo que hacerle caso.

Hielito le quita unos cuantos pétalos a un girasol y los pone sobre mi rostro, se acerca tanto para hacer la foto que no puedo evitar que mis ojos caigan sobre sus labios.

Between starsHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora