Capítulo 12.

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—¿Me van a acompañar esta noche? —Taehyung preguntó, rompiendo el cómodo silencio del momento.

Las clases habían terminado temprano ese día para todos en la universidad, por lo que Seokjin no encontró mejor idea que arrastrar consigo a Taehyung y a Jimin, quienes no se negaron a seguirle hasta su acogedor hogar.

Jimin, quien estaba prácticamente echado en un rincón de la cama y jugaba al candy crush en su celular, respondió sin siquiera despegar los ojos de la pantalla táctil.

—No cuentes conmigo.

El alfa ya se esperaba una respuesta negativa por parte del omega, sabiendo perfectamente que su amigo no soportaba a su padre. Y no lo culpaba, porque ni siquiera él era capaz de tolerarlo por mucho tiempo.

—Vale.

Seokjin apartó su vista del libro que leía, conectando sus ojos con los del alfa. Y maldición, ¿cómo era posible que una simple mirada agitara de esa forma su enamorado corazón?

—¿A qué hora será esa aburrida cena? —preguntó, con esa encantadora sonrisa formándose sobre sus abultados labios.

Taehyung le sonrió de vuelta, contagiándose de esa alegría que irradiaba el beta cada vez que se perdían a sí mismos en esa extraña burbuja de amor.

—Como a las ocho debo estar por allá —le respondió, moviendo una de sus manos para acariciar con cariño los cabellos púrpuras del beta.

Jimin les miró sin siquiera intentar disimular, rodando los ojos al verlos comportarse como dos idiotas enamorados que aún no salían de la negación.

—Iré a molestar un rato a la tía —Jimin dijo fuerte y claro, intentando que los dos melosos recordaran su presencia.

Pero solo fue ignorado.

Resoplando, el omega se puso de pie y avanzó hasta la puerta para salir luego de ahí, dando una última mirada a los dos tórtolos que seguían ignorándolo.

Y vamos, se veían jodidamente encantadores. Jimin solo esperaba que confesaran pronto sus sentimientos, porque comenzaba a sentirse desplazado e ignorado cada vez que estaban los tres juntos en espacios cerrados. Es que joder, se perdían en el otro, ignorando todo a su alrededor

Una vez solos, Taehyung se acomodó en la cama para quedar frente a Seokjin, quien no dejaba de sonreírle. Y se veía tan hermoso; con sus labios brillantes y rojos, al igual que sus mejillas.

—Pasemos a mi departamento antes de ir a mi casa —Taehyung le susurró.

—Claro —Seokjin aceptó, sin siquiera detenerse a pensarlo.

Taehyung no dijo nada más. Él simplemente se inclinó despacio y rozó sus narices, hasta que finalmente alcanzó los labios pomposos de Seokjin. Lo besó de la forma más dulce, sin prisa. Saboreó la fresa del bálsamo labial que el beta estaba usando y se deleitó con la suavidad de sus labios.

Seokjin se aferró a Taehyung con esa necesidad abrumadora, rodeándole el cuello con sus brazos y acariciando los cabellos cortos que nacían en su nuca. Taehyung movió una de sus manos por las curvas del beta, hasta que llegó a la cintura y sintió el calor de la piel expuesta. Seokjin soltó un suspiro de placer que fue ahogado por la boca exigente del alfa.

—Tae... —el beta susurró, rompiendo el beso contra su voluntad.

—Solo un poco, Jinnie... —pidió con voz ronca, sonando demasiado seductor para Seokjin.

—Está mamá y... aaah... —gimió suave, sintiendo las manos traviesas de Taehyung colándose por debajo de su ropa.

—No haré nada, tontito —le aseguró, acariciando la piel de las caderas del beta.

With you Ω KM.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora