Capítulo 30.

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Jung Woosung y Seo Inguk se habían hecho grandes amigos, luego de trabajar para el mismo hombre durante más de cinco años. La relación en un inicio les resultó fatal, considerando que eran dos alfas arrogantes que no acostumbraban a tener un compañero fijo. Se gruñian constantemente, así como también se lanzaban miradas asesinas y comentarios ácidos, hasta que su jefe se dio cuenta y los frenó.

Ambos alfas, como el resto de sus compañeros, siempre fueron muy conscientes de la diferencia de edad que los separaba de su jefe, pero aun así, lo respetaban muchísimo.

Jungkook no entraba en la categoría de un jefe amoroso y simpático, considerando que su temperamento y autoridad resaltaban incluso cuando mantenía la boca cerrada. Pero había que destacar que se preocupaba por sus empleados, aunque fuera indirectamente.

—Nada, señor —Woosung informó, saliendo de una de las habitaciones irrumpidas.

No se escuchaban gritos histéricos o reclamos por parte de los inquilinos, ya que Inguk y Woosung hicieron un buen trabajo amedrentándolos.

—Está aquí —Jungkook les ladró con disgusto, haciendo que ambos alfas corrieran en su dirección y se detuvieran a su lado.

No preguntaron nada, simplemente patearon la puerta al mismo tiempo y esta cedió sin resistencia. Un intenso pero delicioso olor dulce les dio la bienvenida, provocando que los tres soltaran un jadeo de sorpresa.

Jungkook tomó una gran y urgente bocanada de aire, sintiendo como las feromonas provocaban algo en su interior.

Omega.

Su lobo rugió, sabiendo perfectamente que estaba en algún tipo de peligro.

Fue entonces que Jungkook soltó un gruñido furioso, tensando a sus propios hombres. Inguk y Woosung se miraron en completo silencio y movieron la cabeza en un asentamiento. Ya no necesitaban las palabras para entenderse, no después de tantos años juntos.

Ambos alfas avanzaron hacia el interior de forma cautelosa, sintiéndose ligeramente mareados por el dulzor del ambiente, encontrando a un tipo de rodillas en el suelo que apenas los vio, intentó levantarse para enfrentarlos. Fue Woosung quien se adelantó y lo golpeó ágilmente, dejándolo inmediatamente inconsciente.

Jungkook no prestó atención a lo que hacían sus hombres, él simplemente avanzó en dirección de las habitaciones, hacia donde su instinto y su lobo le indicaban.

El lugar contaba con dos habitaciones. Una de ellas parecía haber sido forzada, ya que la puerta y la cerradura estaban dañadas. Sin embargo, la otra parecía estar bien. Jungkook presionó sus dedos en la puerta de madera y la empujó suavemente, revelando lo que estaba pasando en el interior de la pequeña habitación.

Se quedó paralizado en su lugar. No fue el efecto de las feromonas lo que lo terminó de enfurecer, sino el hecho de encontrar a Jimin tirado en el duelo y viéndose visiblemente lastimado. Inguk y Woosung observaron en silencio como el rostro de Jungkook se ponía rígido, y los músculos de su cuerpo se abultaban y se tensaban.

—¿Pero que mierda? —gruñó el alfa desconocido que se encontraba en la habitación, observando con desdén a los recién llegados. Había estado tan absorto en los pequeños ruiditos que Jimin estaba haciendo, forzándolo a aceptar sus besos lujuriosos mientras intentaba desnudarlo, que no se percató del ajetreo fuerza del cuarto.

Jungkook no le prestó mucha atención al hombre, porque sus ojos negros estaban clavados en su omega. Recorrió lentamente el cuerpo de Jimin, buscando posibles heridas, pero todo lo que encontró fue a su omega en celo medio desnudo y con su mejilla y labio magullado. Pequeño idiota obstinado.

With you Ω KM.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora